El
amor propio determina todas las experiencias que atraviesas en la vida.
Cómo te tratas a ti mismo, determina cómo tratas a los demás y cómo
ellos te tratan a ti. Lo que tú permites que te hagan, lo permites
porque te lo haces a ti mismo. Si permites un trabajo con demasiadas
exigencias, te exiges a ti mismo. Si ganas poco, eres carente contigo
mismo; te sientes poca cosa. Si no tienes suficiente tiempo libre, es
porque no te sientes
merecedor de ello; todo lo demás son justificaciones de tu mente. Si
tienes continuos problemas familiares, no te sientes digno de la paz en
la familia. Cómo no estás en paz contigo, permites el caos afuera y
encima te quejas de ellos. No pidas a los demás lo que no te das a ti
mismo; primero arregla tu casa si quieres recibir buenos invitados.
Tu
vida es una fotocopia de tu estado interno. A menos que dejes de leer,
mirar videos y recorrer terapias que no te enseñan que sólo el amor cura
y transforma, estarás perdiendo tu tiempo en esta Tierra. Te intoxicas
con comida del sistema porque no te amas. No haces ejercicio porque no
te amas. Buscas pareja porque no te amas. No te separas de quien no te
ama porque no te amas. No haces aquello que te apasiona porque no te
amas. Y cuando descubres que no te amas, qué haces? No te perdonas ni te
comprendes, es decir; continúas no amándote. Cuando uno descubre que no
se está amando, debe amarse inmediatamente; no quedarse pensando en por
qué no se ama. Suficiente es haber caído nuevamente en la inconsciencia
como para encima castigarse por ello.
Y
si aún de todo lo que leíste y comprendiste a través de los años, te
das cuenta que no estás amándote como deberías y que tu vida no cambia
como podría, busca quien te enseñe a hacerlo. Pues si no lo haces, será
otra señal de que no te amas.
Saludos,
Lic. Fernán Makaroff
No hay comentarios:
Publicar un comentario