miércoles, 27 de mayo de 2026

SANAR NO ES BORRAR LO QUE OCURRIÓ (Por Mercedes Maria Biancucci)

 Cuando el bosque es tocado por el fuego, la tierra no muere. Espera. Y desde las cenizas más profundas, brota la vida más poderosa. Así también tú: lo que viviste no fue el final de tu historia. Fue el suelo donde está creciendo tu fuerza más grande.
Así eres tú, hermano. Así eres tú, hermana.
Sanar no es borrar lo que ocurrió. El fuego que quemó el bosque no desaparece de la memoria de los árboles. Las raíces lo recuerdan. La tierra lo guarda. Pero desde esa misma tierra quemada, la vida vuelve a emerger con una fuerza que el fuego nunca pudo imaginar. Eso es lo que hace el Gran Espíritu con cada herida que has cargado: la convierte en suelo fértil.
Muchos caminan creyendo que sanar significa que el daño nunca existió. Que hay que fingir que el lobo no mordió, que la tormenta no derribó ramas, que ciertas palabras no dejaron marca. Esa no es la medicina ancestral. La medicina verdadera mira la herida de frente, la nombra, la honra… y luego la libera.
Sanar significa que aquella herida ya no toma las decisiones por ti. Que el miedo de ayer ya no elige tus pasos de hoy. Que el daño vivió, sí… pero ya no gobierna.
Eres más que lo que te rompió. Eres el árbol que sobrevivió la tormenta y que ahora da sombra a otros.
Camina libre, hermano. Camina libre, hermana. La Pachamama te lleva, el Gran Espíritu te guía.

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