martes, 26 de mayo de 2026

SOBRE ACTITUD (Por José Miranda)

 

A petición de alguien, vamos a analizar el término “actitud”, y a qué nos referimos cuando la pronunciamos.
 
La verdad es que yo no lo tengo del todo claro, pero creo que se refiere a la tenencia o disposición de un nivel de energía específica, que nos permite reforzar, en volumen y eficacia, de la capacidad de acción para lograr un propósito o meta.
 
Dicha energía es de naturaleza neutra, y puede ser utilizada por nuestros defectos, creando desorden, perturbaciones y posibilidades de mal, por nuestras virtudes creando orden, equilibrio, armonía y todo tipo de bien, o lo más normal es que se trata de un poco de todo, según como estemos polarizados o influenciados en el momento, una de cal, y otra de arena, como se suele decir.
 
A mi entender, una cosa es ser apto para la realización o ejecución de una tarea, labor, misión, etc., y otra la actitud con que contamos para enfrentarnos al desafío.
 
El ser apto significa que se poseen los conocimientos, prácticas y capacidades necesarios, para la realización de algo, cuando es así, se dice que se es apto para ese trabajo o lo que sea.
 
Y cuando hablamos de actitud nos referimos a una mezcla de disposición, ilusión, entusiasmo, energía, etc., todo ello orientado a favorecer y hacer que sea mas fácil y efectivo la realización de un propósito o proyecto, cuando es así, decimos que se tiene buena actitud.
 
En los casos en que apenas hay disposición, no hay ilusión, ni entusiasmo, etc., se dice que es una actitud inadecuada o mala, porque todos los procesos necesarios para la realización de una obra, conllevan esfuerzos, sacrificios y la superación de todos los niveles de dificultad que se puedan presentar a lo largo de la ejecución de las obras.
 
El poseer buena actitud, al igual que otras muchas formas o características necesarias para hacer frente a la resolución de muchas circunstancias, a la búsqueda de recursos, cursar estudios, realización de labores profesionales y del diario vivir, etc., es muy importante, porque hace que todo resulte mas fácil y sencillo, una buena disposición interior, y gusto e ilusión por todo cuanto forma parte de nuestras vidas, abre las puertas del entendimiento y nos permite ver las cosas desde una perspectiva mas clara y real, positiva y constructiva, y es también garantía de éxito.
 
La actitud guarda una estrecha relación con nuestros gustos, preferencias, costumbres, capacidades, virtudes, defectos, etc.
 
Con nuestros gustos porque se tiene mucha más disposición para hacer algo que nos gusta, que algo que no nos gusta.
 
Cuando hemos de elegir entre varias opciones, entre ellas siempre hay alguna que es la preferida, y es la que mas nos apetece hacer y posiblemente la que mas nos ilusiona, aunque no sea la mas sencilla y fácil, y nuestra actitud es muy amiga de nuestras preferencias, apetencias e ilusiones, y se activa en positivo a la hora de colaborar para ellas.
 
Cuando se adquiere una costumbre o habito, es porque llevamos a cabo algún tipo de acción o práctica con una determinada frecuencia, y el proceso de ejecución , por el hecho de repetirse periódicamente, se termina incorporando dentro de los automatismos, y lo que sea se realiza de una forma automática resulta mucho mas fácil, y nuestra actitud es amiga de nuestras costumbres y hábitos.
 
Con nuestras capacidades resulta un tanto de lo mismo, cuando tenemos capacidad de realización para algo, su ejecución resulta fácil, sencilla y satisfactoria, y solemos tener buena actitud porque no hay que hacer frente a grandes niveles de dificultad entre otras cosas, y nos permite obtener beneficios al mínimo esfuerzo.
 
La actitud de una persona no es siempre igual, varía según las formas de pensar, sentir, razonar y conceptuar, estado de ánimo, salud física, mental y afectiva, y el nivel de progreso y realización con que cuenta el Ser de la persona.
 
En alguna ocasión hemos dicho lo beneficioso que resulta el estar vigilantes a nuestras formas de pensar, sentir y actuar, ello nos permite el estar informados de nuestra verdadera realidad, y que nuestros errores, pifias, y malas actuaciones, las descubramos por nosotros mismos, y no que sean los demás quienes nos tengan que informar a través de malas críticas.
 
El buen o mal uso de nuestra actitud, es conveniente que seamos nosotros quien lo controle y mejore en todo lo posible, aunque para llevar a cabo esta no fácil tarea, tengamos que sacrificar parte de nuestras tendencias a la ociosidad o comodidad, resulta cómodo hacer lo que nos apetece, aunque no sea lo que mas nos favorezca o interese, y resulta incómodo aquello otro que para nada nos apetece, pero se trata de algo de carácter obligado para el bien de nuestra vida, o de las personas dependientes de nosotros.
 
Con la ayuda de nuestra voluntad, movida por el amor y cariño que sentimos por nosotros mismos, por los nuestros, por el prójimo y el resto de todo lo demás, debe ser más que suficiente para ir controlando y dirigiendo nuestra actitud, en la dirección más correcta y favorable para el mejor cumplimiento de nuestra misión.
 
No vale decir: “yo soy así, y no puedo ser de otra manera”, en este caso es mejor decir: “me gusta y apetece ser como soy, y para nada me interesa cambiar”, a las cosas es conveniente llamarlas por su nombre, porque ello aumenta la calidad de la comunicación.
 
Y en relación a este tema, no se me ocurre nada más que pueda ser relevante, como ocurre con el resto de las cosas, todo es mejorable, pero tampoco en conveniente obsesionarse con nada, todo afán y programas de mejora, son procesos que en cada persona llevan ritmos diferentes, aceptemos nuestras realidades y la de los demás, y procuremos, ante todo, ser buena gente.
En este momento no se me ocurre nada relevante respecto al tema y es motivo suficiente para dejarlo aquí hasta la próxima. Un saludo.

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