A
petición de alguien, vamos a analizar el término “actitud”, y a qué nos
referimos cuando la pronunciamos.
La verdad
es que yo no lo tengo del todo claro, pero creo que se refiere a la tenencia o
disposición de un nivel de energía específica, que nos permite reforzar, en
volumen y eficacia, de la capacidad de acción para lograr un propósito o meta.
Dicha
energía es de naturaleza neutra, y puede ser utilizada por nuestros defectos,
creando desorden, perturbaciones y posibilidades de mal, por nuestras virtudes
creando orden, equilibrio, armonía y todo tipo de bien, o lo más normal es que
se trata de un poco de todo, según como estemos polarizados o influenciados en
el momento, una de cal, y otra de arena, como se suele decir.
A mi
entender, una cosa es ser apto para la realización o ejecución de una tarea,
labor, misión, etc., y otra la actitud con que contamos para enfrentarnos al
desafío.
El ser
apto significa que se poseen los conocimientos, prácticas y capacidades
necesarios, para la realización de algo, cuando es así, se dice que se es apto
para ese trabajo o lo que sea.
Y cuando
hablamos de actitud nos referimos a una mezcla de disposición, ilusión,
entusiasmo, energía, etc., todo ello orientado a favorecer y hacer que sea mas
fácil y efectivo la realización de un propósito o proyecto, cuando es así, decimos que se
tiene buena actitud.
En los
casos en que apenas hay disposición, no hay ilusión, ni entusiasmo, etc., se
dice que es una actitud inadecuada o mala, porque todos los procesos necesarios
para la realización de una obra, conllevan esfuerzos, sacrificios y la
superación de todos los niveles de dificultad que se puedan presentar a lo
largo de la ejecución de las obras.
El poseer
buena actitud, al igual que otras muchas formas o características necesarias
para hacer frente a la resolución de muchas circunstancias, a la búsqueda de
recursos, cursar estudios, realización de labores profesionales y del diario
vivir, etc., es muy importante, porque hace que todo resulte mas fácil y
sencillo, una buena disposición interior, y gusto e ilusión por todo cuanto
forma parte de nuestras vidas, abre las puertas del entendimiento y nos permite
ver las cosas desde una perspectiva mas clara y real, positiva y constructiva,
y es también garantía de éxito.
La
actitud guarda una estrecha relación con nuestros gustos, preferencias, costumbres,
capacidades, virtudes, defectos, etc.
Con
nuestros gustos porque se tiene mucha más disposición para hacer algo que nos
gusta, que algo que no nos gusta.
Cuando
hemos de elegir entre varias opciones, entre ellas siempre hay alguna que es la
preferida, y es la que mas nos apetece hacer y posiblemente la que mas nos
ilusiona, aunque no sea la mas sencilla y fácil, y nuestra actitud es muy amiga
de nuestras preferencias, apetencias e ilusiones, y se activa en positivo a la
hora de colaborar para ellas.
Cuando se
adquiere una costumbre o habito, es porque llevamos a cabo algún tipo de acción
o práctica con una determinada frecuencia, y el proceso de ejecución , por el
hecho de repetirse periódicamente, se termina incorporando dentro de los
automatismos, y lo que sea se realiza de una forma automática resulta mucho mas
fácil, y nuestra actitud es amiga de nuestras costumbres y hábitos.
Con
nuestras capacidades resulta un tanto de lo mismo, cuando tenemos capacidad de realización
para algo, su ejecución resulta fácil, sencilla y satisfactoria, y solemos
tener buena actitud porque no hay que hacer frente a grandes niveles de
dificultad entre otras cosas, y nos permite obtener beneficios al mínimo
esfuerzo.
La
actitud de una persona no es siempre igual, varía según las formas de pensar,
sentir, razonar y conceptuar, estado de ánimo, salud física, mental y afectiva,
y el nivel de progreso y realización con que cuenta el Ser de la persona.
En alguna
ocasión hemos dicho lo beneficioso que resulta el estar vigilantes a nuestras
formas de pensar, sentir y actuar, ello nos permite el estar informados de
nuestra verdadera realidad, y que nuestros errores, pifias, y malas
actuaciones, las descubramos por nosotros mismos, y no que sean los demás
quienes nos tengan que informar a través de malas críticas.
El buen o
mal uso de nuestra actitud, es conveniente que seamos nosotros quien lo
controle y mejore en todo lo posible, aunque para llevar a cabo esta no fácil
tarea, tengamos que sacrificar parte de nuestras tendencias a la ociosidad o
comodidad, resulta cómodo hacer lo que nos apetece, aunque no sea lo que mas
nos favorezca o interese, y resulta incómodo aquello otro que para nada nos
apetece, pero se trata de algo de carácter obligado para el bien de nuestra
vida, o de las personas dependientes de nosotros.
Con la
ayuda de nuestra voluntad, movida por el amor y cariño que sentimos por
nosotros mismos, por los nuestros, por el prójimo y el resto de todo lo demás,
debe ser más que suficiente para ir controlando y dirigiendo nuestra actitud,
en la dirección más correcta y favorable para el mejor cumplimiento de nuestra
misión.
No vale
decir: “yo soy así, y no puedo ser de otra manera”, en este caso es mejor
decir: “me gusta y apetece ser como soy, y para nada me interesa cambiar”, a
las cosas es conveniente llamarlas por su nombre, porque ello aumenta la
calidad de la comunicación.
Y en
relación a este tema, no se me ocurre nada más que pueda ser relevante, como
ocurre con el resto de las cosas, todo es mejorable, pero tampoco en
conveniente obsesionarse con nada, todo afán y programas de mejora, son
procesos que en cada persona llevan ritmos diferentes, aceptemos nuestras
realidades y la de los demás, y procuremos, ante todo, ser buena gente.
En este
momento no se me ocurre nada relevante respecto al tema y es motivo suficiente para dejarlo aquí hasta la próxima. Un saludo.
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