LAS SENSACIONES EN EL DESARROLLO PERSONAL
SENSACIÓN: Impresión
que percibe un ser vivo cuando uno de sus órganos receptores es
estimulado. Percepción psíquica de un hecho. Presentimiento de un hecho.
En mi opinión, las sensaciones que están más allá de lo físico –frío,
calor, amargo, dolor, etc.-, las que entran directamente en el mundo de
las emociones, de las impresiones, de lo espiritual que trasciende lo
cotidiano, las que no tienen justificación razonable ni explicación que
abarquen las palabras, son expresiones de la Sabiduría Interna.
Es algo parecido a las intuiciones, ese saber sin saber por qué se sabe,
ni de dónde sale, ni por qué, ni cómo se ha llegado hasta allí.
Con las sensaciones pasan lo mismo, son como señales de alerta sensibles
que nos indican lo que está bien o mal, lo que es adecuado o no, lo que
coincide con nuestras creencias –incluidas las aún desconocidas- o no.
Las sensaciones son convicciones irrazonables, algo que desde dentro de
nosotros se admite como cierto, algo que encaja perfectamente con
nuestros desconocidos conocimientos, algo que coincide plenamente con
alguna reminiscencia de nuestro pasado, como si al presentarse ante
nosotros vinieran directamente de algo que ya conocíamos de sobra pero
se había mantenido en el sitio que corresponde a lo que no conocemos.
En muchas ocasiones tienen más credibilidad y certeza que los
pensamientos, porque brotan tan del interior que no han podido llegar a
ser contaminadas por los desvaríos e inconsistencias de la mente.
Las sensaciones, generalmente, ni se pueden explicar ni se pueden
justificar. No se sabe por qué sí o por qué no, pero se está “seguro” de
ello y no se necesita nada más que lo repita, nada que nos intente
convencer razonablemente, porque esa sensación ya ha encontrado su sitio
y acomodo en una parte idéntica que le esperaba dentro de nosotros.
A las sensaciones, como a las intuiciones, conviene hacerles caso, no
descartarlas inmediatamente por su falta de rigurosidad racional, sino
escucharlas sin juicio y observar cómo se van desarrollando las cosas
después hasta que nos puedan confirmar que sí o que no.
Si uno
confía en sus intuiciones o sensaciones, ellas, al sentirse “escuchadas”
y tenidas en cuenta, cada vez de manifestarán con más asiduidad y con
más precisión.
Me gusta creer que ambas cosas son manifestación
de la Sabiduría que uno ha ido alcanzando a lo largo de la vida o
incluso a lo largo de reencarnaciones anteriores. Si esta teoría mía
tiene algo de razón entonces es posible que pretendan ahorrarnos las
mismas lecciones que hemos vivido ya antes para no tener que repetir
todo el proceso con el sufrimiento o la desazón que nos pueden producir.
Si uno ya sabe que al meter los dedos en un enchufe se recibe
un calambre no es necesario repetirlo todos los días para confirmarlo.
Si uno ya aprendió antes algo, las sensaciones emocionales y la
intuición nos advierten de que es un camino cuyo final ya se conoce y no
es necesario recorrerlo de nuevo, o que puede ser muy agradable
recorrerlo de nuevo.
No propongo que se crea firmemente en ellas,
sino que se les dé una oportunidad. Que se les haga un poco de caso y
se las tenga en cuenta cuando se manifiesten. De esa observación es
posible que se saquen conclusiones interesantes, y si dan razones
continuadas para tenerlas muy en cuenta… pues habrá que tenerlas muy en
cuenta.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)
Si te ha gustado ayúdame a difundirlo compartiéndolo.
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