Vivir de forma sencilla..., tiene un significado diferente según
cada persona. Para mí, significa eliminar todo menos lo esencial. Hacer
cada día lo necesario e importante para mí (hay que tener en cuenta el
día a día de cada persona).
¿Pero sabemos realmente lo que es esencial para nosotros? ¿Lo esencial realmente es...todo lo que hacemos y nos comprometemos?
Somos cada vez más propensos a imbuirnos en una espiral en la que cada
vez trabajamos más, para conseguir aquello (que supuestamente creemos
que nos va a hacer felices) para lo que no tenemos tiempo casi tiempo de
disfrutar.
Puede que en la mayoría de las ocasiones, no lo
percibamos, pero uno de los principales obstáculos de nuestra felicidad,
es concretamente la complejidad en la que convertimos nuestra vida
añadiéndole tareas y "TENGO QUE..."
Como vimos en el post
“Aprende a decir STOP. Lo urgente es vivir”, vivimos en un remolino de
actividades y requerimientos que poseen la etiqueta de “¡YA!” (urgente e
importante), que hace que nos vayamos imbuyendo en un estado de
velocidad permanente, e inconscientemente nos vamos dejando absorber por
más y más tareas que nos va impidiendo "VIVIR". El tiempo está en
nuestras manos.
Simplificar nuestra vida es sinónimo de aprender a
relajarnos y aprender a "VER" lo que realmente es importante y
necesario, para volver a ser un poco más ricos en tiempo libre y
disfrutar de nuestra vida. Es identificar qué cosas (en la amplitud del
significado de la palabra) realmente necesitamos para vivir bien y de
manera feliz, y eliminar el resto. Significa "Aprender a decir NO" a la
multitud de estímulos y proyectos que se nos presentan, y dedicarnos a
lo realmente necesitamos. Como decía Hans Hofmann "La habilidad de
simplificar significa eliminar lo innecesario para que lo necesario
pueda hablar"
Tan sencillo, pero tan complicado a la vez.
Pero…¿Por qué debemos simplificar nuestras vidas? Sencillamente por dos cuestiones importantísimas desde mi punto de vista:
Para tener más tiempo para destinarlo a esas tareas que realmente nos
hacen sentir realizado en la vida o simplemente pasarlo tiempo con las
personas que queremos.
Para liberarnos de las "esposas" de lo
material: aprender a eliminar nuestra creencia de que necesitamos
ciertos elementos materiales para ser feliz (desapego).
Consejos para hacer más simple la vida
1. Decide qué es importante para ti. Identifica tus verdaderas
prioridades. Si no conoces tus prioridades difícilmente podrás estar
tranquilo/a. Conocer nuestro propósito nos proporciona sentido y nos
simplifica la vida.
2. Vive aquí y ahora. Se consciente de tu
vida y de lo que sucede a tu alrededor. El pasado ya no existe, por lo
que atormentarse con cosas que ya sucedieron no soluciona nada. Pensar
únicamente en el futuro solo te generará incertidumbre. Piensa, vive y
disfruta del momento presente, del camino que estás recorriendo ahora.
3. Regala, vende o deshecha todo objeto que no uses. Tendemos a
acumular cosas (que ya no utilizamos) en nuestras casas con la creencia
de que nos servirán más adelante. Eliminar dichos objetos genera a
nuestro alrededor más claridad de ideas y libertad interior.
4.
Compra sólo lo que realmente necesitas. Limita los impulsos consumistas.
Vivimos en una sociedad donde lo material está muy valorado. Tenemos la
creencia equivocada (desde mi punto de vista) de que cuanto más
tenemos, más somos.
5. Aprende a decir NO. A veces complicamos
nuestro trabajo y nuestra vida con compromisos que asumimos a
regañadientes, que suelen terminar siendo un lastre que nos restan
tiempo y energía.
6. Haz menos "TENGO QUE..." cada día. Si te
falta tiempo, no es que haya poco, sino que haces más cosas de las que
puedes y deberías. Cada vez que tengas que hacer algo, realízatela
siguientes cuestiones: ¿Y para qué lo estoy haciendo? ¿Esto simplificará
mi vida?
7. Simplifica las tareas relacionadas con tu trabajo.
Concéntrate y da prioridad a las tareas que te van ayudar a alcanzar tus
objetivos profesionales. Con el resto de tareas intenta automatizarlas,
delegarlas, agruparlas, subcontratarlas, eliminarlas o minimizarlas.
Elimina de tu agenda las actividades y obligaciones innecesarias e
indeseables
8. Sistematiza los procesos repetitivos en tu vida y
en tu negocio. Hay una serie de tareas que repetimos de forma
periódica…entonces... ¡Sistematízalas! busca herramientas que te ayuden
a hacerlas de forma automática.
9. Utiliza internet y los medios
de comunicación (online y offline) de forma inteligente. Reduce el
porcentaje del tiempo que estás en internet y en los diferentes canales
de comunicación (online y offline). Pon orden en tu ordenador y organiza
tu vida digital. Actualmente estamos conectados todo el tiempo: el
Móvil, el correo electrónico, las Redes Sociales, Skype, la televisión,
los videojuegos…nos absorbe. Es importante reducir el tiempo que
invertimos en ellos. Nuestra productividad y concentración nos lo
agradecerán.
10. Dedica tiempo cada día a estar contigo mismo.
Es fundamental. Aprovéchalo para limpiar tu mente. Nuestro día a día lo
dedicamos a mucha interactuar con muchas personas: clientes,
proveedores, socios, amigos, familiares, hijos... Todos demandan nuestra
atención. Descuidándonos. Está muy bien darnos a los demás pero como
dije en el post "¿Es tan malo ser más egoista?", para poder dar lo mejor
de nosotros, tenemos que cuidarnos también nosotros.
11. Ve
despacio, para ir más rápido. Con tanto correr (sin pararte a visionar
hacia donde vas) es difícil llegar a donde quieres ir, y difícilmente
sabrás que has llegado.
12. Haz aquello que te apasione. Cuando
ya has liberado tiempo y eliminado lo que NO te acerca a cumplir tus
objetivos vitales y los de tu trabajo/empresa, es el momento de hacer lo
IMPORTANTE para ti, lo que te motiva, lo que te apasiona (tanto
relacionado con tu trabajo como con tus aficiones).
13. Pasa más
tiempo con la gente que quieres y que es importante en tu vida. No que
quites ese bien tan preciado. Lo agradecerán ellos y lo agradecerás tu.
Recuerda que "Las prioridades de tu vida las pones tu"
“La sencillez es hacer el viaje de esta vida con el equipaje justo y necesario” Charles Dudley Warnerautor
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