Vivir cada minuto, cada pedazo del tiempo, cada instante y cada parte de nuestra respiración como si fuera el último tiempo, el último día que nos fue concedido.
Vivir ese momento con la intensidad de quien ama de modo profundo, de modo apasionado, entregándose totalmente. Respirar ese momento como si fuera la última ampolla de aire que nos resta en un desierto ardiente.
Vivir ese momento como el mejor que la vida ya nos dio. Y además, con amor, con un inmenso amor, con aquel amor que nos hace profundamente felices, aun con tantos problemas a nuestra vuelta. Con amor, sólo con amor, es así que vale la pena vivir en cualquier circunstancia, en cualquier momento, con cualquier dificultad.
Las grandes almas vivieron siempre así. Y es con ese espíritu y con ese antojo que nosotros somos invitados a amanecer y vivir la grandeza de nuestro día, de nuestro momento.
Entonces... ama la vida, pues la vida y la libertad son los bienes más preciosos que existen.
- Anónimo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario