Empecé a sonreír más seguido cuando me animé a saltar por arriba de mis
miedos. Ellos siguen ahí abajo y aunque a veces intenten atraparme, los
esquivo con valentía. Empecé a sonreír más seguido cuando me dí cuenta
que el tiempo pasa demasiado rápido y no tengo la vida regalada. Empecé
a sonreír más seguido luego de entender que no soy perfecta, que puedo
equivocarme y seguir intentando. Empecé a sonreír más seguido cuando me
atreví a ser yo, a irme de los lugares en los que
no podía crecer, cuando me animé a cerrar la puerta para abrir las
ventanas. Sonrío más seguido porque ésta que ves, soy yo, mezcla de sol,
de estrellas, de huracanes desenfrenados, una mujer, así, simple, que
ya no quiere perderse de vivir de verdad, de soñar con todas sus
fuerzas, atravesando los temores, las noches oscuras, abrazada a mis
sueños. Sonrío porque esta mueca que parece fácil de lograr, no lo es.
Sonreír a veces cuesta muchas tormentas, es como el amanecer brillante y
enceguecedor que de pronto existe tras varios días de lluvia, es el
estandarte con el que salimos a batallar cuando ya no queda más nada que
hacer, sólo soltar y fluir. Es resiliencia, es entrega, es volver
cuando queremos ir, es el corazón que se expresa, lo que jamás quiero
dejar de hacer, es un "todo va a estar bien, vos podés"...
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《NATALIA LEWITAN》
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