Acciones que te roban energía emocional y no lo sabías

1. Las discusiones sobre temas insignificantes
El debate es una oportunidad fabulosa de exponer puntos de vista propios y aprender de las opiniones ajenas. Pocas cosas enriquecen tanto como sostener un diálogo constructivo, entre personas que piensan diferente. Amplía la perspectiva y enriquece el pensamiento, además de fortalecer las habilidades comunicativas.Algo muy diferente ocurre cuando lo que hay son dos personas que se sumergen en una discusión insignificante, cuyo único propósito es “ganarle al otro”, imponer los argumentos propios. Esto, con frecuencia, solo deja un malestar. Gastas un montón de energía, sacas a flote las peores facetas de ti mismo y al final solo es un tema de vanidad personal.
2. Las quejas
Tanto quejarse, como escuchar insistentemente las quejas de otros, son situaciones que roban energía emocional. De cuando en cuando, todos nos quejamos. Eso es normal. Pero a veces la queja se vuelve un hábito, una forma de vida. Una perspectiva en la que se dan vueltas y vueltas sobre el mismo problema, sin hacer algo efectivo por solucionarlo.3. Los chismes
Una de las situaciones que roba energía emocional es estar pendientes de la vida privada de los demás, en lugar de concentrarnos en la propia. Esta suerte de “voyerismo”, no es más que una muestra de falta de identidad. Quien chismea de los demás, se busca a sí mismo en los otros, pero no se encuentra.Lo peor es que este tipo de actitudes suelen estar acompañadas de una crítica implacable a los otros. Se les observa y se busca involucrarse en su vida personal, con un ánimo destructivo. No hay peor manera de perder el tiempo que cotilleando. No solo te roba energía, sino que te degrada.
4. Las dudas reiteradas
Es claro que muchas decisiones deben ser sopesadas y que la única manera de hacer esto es repasando los pros y los contras que aparecen en el panorama. Pero de ahí a iniciar un ejercicio eterno de duda, hay un gran abismo.Una de las situaciones que nos roba energía emocional es la duda compulsiva. Se llama así a ese ejercicio de pensar solo para ponerle “peros” al propio pensamiento. A ese tratar de encontrar la respuesta definitiva, solamente con la reflexión. Olvidamos que muchas respuestas llegan solo cuando se combina pensamiento y acción.
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