En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira
y, de pronto, lo reconoce. Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo.
Entonces, le dice:
-¿Qué haces, Guno? Tú, un ciego, con una lámpara en la mano. Si tú no ves...
Entonces, el ciego responde:
-Yo
no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las
calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino
cuando me vean a mí... No sólo es importante la luz que me sirve a mí,
sino también la que yo uso pra que otros puedan también servirse de
ella.
Autor desconocido.
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