El día que aprendí a valorarme comprendí que mi tiempo es sagrado, que no tengo porque mal baratar mis momentos, que puedo darme un gusto que si merezco, que tengo todo el derecho de expresar lo que siento, que puedo decir NO cuando algo no me parece, que puedo abrirme y aceptar los regalos de la vida, que puedo reírme a carcajadas sin la pena del que dirán, que puedo actuar y jugar como niño sin importarme lo que piense la gente, que puedo compartir mi espacio y mi energía con quien yo elija, que puedo disfrutar de cada instante que la vida me regala, que tengo derecho a enojarme, a entristecerme, a deprimirme, pero que también puedo levantarme y hacerme valer por la fuerza que poseo, que puedo disfrutar de mi soledad como de la compañía, que puedo comer algo delicioso sin culpa, que puedo sonreír y burlarme de la vida, que soy de un gran valor y que merezco solo lo mejor, que mi felicidad no depende de nadie, solo depende de mí, que no debo permitirme ser el bote de basura de nadie, que soy increíble, estoy sano, soy abundante y soy amor.
El día que aprendí a valorarme, aprendí que soy la persona mas importante de mi vida y que estoy en primer lugar.
Que pasen un genial y bendecido Juevez
GUERRER@S GRACIAS POR EXISTIR NAMASTE.
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