“El séptimo ángel tocó la trompeta, y...” (Ap 11,15)
Es el fin..., pero no de todo. No te alarmes, o alármate sólo lo necesario ante lo que ves y lo que verás. Porque el “apocalipsis” (que significa “revelación”) es ahora. Y el ahora trae un después.
Lo que ves: en apenas cuatro días el mundo ha dado tres “vueltas de campana”. Míralo, mírate..., piensa. No necesito entrar en detalles para describir la situación: ya la conoces. Pero detente en ella, sigue pensando un rato más, no pases página todavía. Observa cuánto, cuánta cosa o detalle ignorados han salido a la luz , algunos de ellos positivos. Cuánta novedad rodeada de aflicción... Indicios, en todo caso. Como “las orejas del lobo”, que sólo son parte de él; el resto es lo que aún queda por ver.
Lo que verás: nadie conoce los “detalles”, las formas. Pero sí disponemos de información, antigua y reciente, sobre el guión de la “película”, su idea central y su finalidad. Una “película” que se prolongará durante varios años, de los cuales estos CUATRO son decisivos: 2020, 2021, 2022 y 2023; y cuyos intérpretes somos todos los que estamos aquí. La sociedad.
Entonces... ¿qué cabe esperar según el guión? Y la contundente respuesta es: un “mundo nuevo”. Así, como suena. Diferente. Si leemos el texto del libro Apocalipsis atribuido al Apóstol Juan, encontramos una definición idílica de dicho mundo en el que “ya no existe el dolor, ni la enfermedad ni la muerte”. Pero si leemos en nosotros mismos, en nuestras motivaciones, en nuestros códigos de valores, en la idea que tenemos de nosotros mismos y en nuestra conducta, hemos de reconocer que aquel mundo no está garantizado. ¿Por qué?, pues porque ese mundo nuevo no es otro lugar “desinfectado” al cual escapar; no es una realidad material distinta a la que ya tenemos, sino “una manera nueva de vivir en ella” que evite las “infecciones”, el mal. Es decir, una manera nueva de ser, de relacionarnos entre nosotros, mujeres y varones, y de todos con el Planeta Tierra. Un nuevo modelo de civilización. Y, todo ello, implica un gran cambio para la Humanidad; una especie de “reseteo” de nuestros actuales códigos éticos y morales, de nuestra idea de lo “humano” y lo “divino” que traiga como consecuencia aquel mundo anunciado por el Apóstol. ¡Esto es lo que está en juego! Y no es tarea fácil.
¿Qué tiene que ocurrir a lo largo de esos cuatro años para que reaccionemos en la dirección del guión? Nadie lo sabe, pero ocurrirá sin ninguna duda y afectará a todos los ámbitos de la sociedad. Es decir, se dispondrá de la oportunidad de interpretar su “papel” por parte de cada uno de los actores, que somos todos. Atentos, pues, y vigilantes... Porque aquel idílico mundo anunciado no está garantizado ni es fácil , pero sí es posible.
“Volverán las oscuras golondrinas de tu balcón sus nidos a colgar...”, nos recuerda el poeta, como si fuera un nuevo Apóstol. Y, yo, que soy un convencido de nuestra capacidad y un optimista, imagino a la Humanidad de dentro de unos años recogiendo el “Oscar” a la mejor película, el mejor guión y la mejor interpretación de toda la historia de los premios...
Ya estamos en pleno rodaje... Sin máscara ni disfraces; como somos. Y haré cuanto esté en mis manos a favor de ese final.
Félix Gracia (Abril 2020)
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