Cuando no aceptamos la situación que estamos viviendo, la estamos rechazando, y lo que estamos consiguiendo es perpetuarla en el tiempo. Ahí invitamos al sufrimiento como compañero y repetiremos la historia una y mil veces más, hasta que aprendamos a ver lo que hay detrás de ese rechazo, de esa negación. Recuerda que tú solito te has anclado, te has encadenado a esa situación. Cuando la aceptas tal y como es, dejas de controlar, de querer manipular, de imponer tu voluntad. Dejas tu orgullo, tu testarudez. En ese momento aprendes a confiar y a soltar las riendas. Es ahí cuando todo empieza a moverse con soltura; libremente; en completa paz y seguridad, sabiendo que lo que siga sucediendo es lo que ES, está donde debe de estar; ocurrirá lo que tiene que ocurrir. Porque todo lo que nos acontece, es para nuestro bien; para nuestro avanzar en el Ser".
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