El Gozo es una característica del Espíritu y de la Vida. Si no hay
Gozo en nuestro corazón no estamos en contacto con nosotros mismos ni
con Dios, sin importar las justificaciones de nuestra mente.
Cuando hay gozo verdadero lo sabemos; pero si queremos engañarnos, hay
algunas cosas que nos pueden ayudar a reconocer la verdad: el regocijo
de nuestro corazón, el bienestar en nuestro cuerpo y el estado de las
personas que nos rodean.
¿Qué
buscamos cuando buscamos a Dios y por qué recorremos un camino
espiritual? Buscamos un gozo más profundo y duradero, una paz
imperturbable en la que podamos descansar. ¿Por qué no hacer del gozo
que experimentamos en nuestra vida la brújula que nos diga cómo vamos en
nuestra búsqueda espiritual?
¿Por qué no aceptar en nuestras vidas las cosas simples que llenan nuestro corazón de deleite profundo y constante en lugar de perseguir las cosas que prometen fuegos artificiales y sólo dejan una molesta resaca?
¿Y qué tal si aceptáramos que la ciencia espiritual consiste solamente en vivir en paz con las cosas que llamamos “buenas” y las cosas que llamamos “malas” y obtener lo mejor de todas?
Y que nadie te diga que gozar tu vida no es importante.
¿Por qué no aceptar en nuestras vidas las cosas simples que llenan nuestro corazón de deleite profundo y constante en lugar de perseguir las cosas que prometen fuegos artificiales y sólo dejan una molesta resaca?
¿Y qué tal si aceptáramos que la ciencia espiritual consiste solamente en vivir en paz con las cosas que llamamos “buenas” y las cosas que llamamos “malas” y obtener lo mejor de todas?
Y que nadie te diga que gozar tu vida no es importante.
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