Antes de salir de la cama asegúrate de establecer la intención para el día que acaba de comenzar, perdónate por los errores de ayer, agradece y ora. Estés en problemas o no “ora”.
La oración es la herramienta que te ayuda a enfrentar mejor las dificultades. Hay quienes ante esta sugerencia me han respondido mal humorados… "Si la oración resolviera mis problemas…estarían todos resueltos“. Mi propia experiencia me ha enseñado que aquello que deseamos solo nos encontrará si dejamos la necesidad de querer controlar todo lo que sucede y de querer que las cosas sucedan en el momento en el que las deseamos.
El pensamiento es la base de toda experiencia y la causa de todo, cuando le entregamos una situación a Dios, también le estamos entregando nuestros pensamientos. Muchas veces las personas acuden a Dios como la última opción, cuando en realidad debería ser nuestra primera. Hay un dicho budista que dice: “No hay nada más frágil que una acción sin oración”.
Cuando la necesidad y la presión se apodera de nosotros aquello que buscamos con tanto anhelo no nos encontrará, solo cuando tu conciencia y tu estado estén alineados con el amor entonces, aquello que buscas llegará. La oración, no solo te ayudará a sentirte mejor, te permitirá también discernir, analizar lo que está bien o mal en tu vida y podrás confiar más en ti mismo.
No saltes tampoco de la cama sin hacer 5 respiraciones profundas llenando de aire el abdomen y los pulmones y afirma: Hoy voy a mantenerme optimista, lleno de pensamientos positivos, enfocado en la Fe, en las manos de Dios, y en constante gratitud por todo lo que me suceda.⠀
¡Feliz día!
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