Nadie puede sanar una herida que desconoce y no importa que tanto insistamos en mostrarle al otro por donde está sangrando, ni lo mucho que se lastima a si mism@ y a los demás.
Lo cierto es que si ellos no toman consciencia por si mismos de sus propios actos, volverán a cometer los mismos errores una y otra vez.
Por lo que realmente muy poco es lo que podemos hacer por quien ignora que son sus instintos más bajos los que le están dominando.
Ellos al igual que nosotros tienen su propio tiempo, van a su ritmo según su proceso.
Cuando vivimos episodios confusos o cargados de dolor generalmente solemos hacer algo al respecto, pero hay muchos que aún teniendo el conocimiento en su interior se niegan a ver las señales.
Entonces cuando es uno quien no quiere ver y aceptar la realidad aún sabiendo lo que acontece nos volvemos cómplices en la situación que nos doblega, ya que si seguimos tropezando con la misma piedra, no es el universo quien nos castiga, ni es el otro quien nos manipula y doblega. Somos nosotros los que nos dejamos arrastrar por la rueda y por no querer soltar nos terminamos encariñando con la piedra.
La primera vez somos víctimas.
Somos víctimas de nuestros demonios o de demonios ajenos.
Sí, lo somos! Y nadie deberia señalarnos con el dedo, ni juzgar nuestra inocencia, todos somos neófitos hasta que el conocimiento llega.
La segunda vez estamos siendo voluntarios y es que una vez que la verdad se hace evidente seguir en la misma línea nos hace partícipes necesarios.
Valeria
by:Seres esotéricos.
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