Existen ciertas cosas por la que nunca debemos orar, una de ellas es por dinero, porque podemos ser millonarios, pero también miserables o estar enfermos. La Salud no se puede comprar y sin salud se nos dificulta el poder disfrutar de las cosas más simples de la vida.
Tampoco debemos de orar para que la felicidad llegue a nosotros. Nuestras vidas pueden estar llena de caos, pero si tomamos una actitud correcta, nos obligará a buscar una forma más profunda para encontrar nuestra felicidad. Llevamos miles de años tratando de hacer limonada con los limones que la vida nos regala. Cuando en realidad lo que deberíamos acabar de aprender es evitar los limones por completo.
No oremos por nosotros mismos... Esas oraciones deben de estar al final de la lista de nuestros deseos. Nuestras oraciones en nombre de los demás reciben la máxima prioridad en el Mundo Espiritual. En vez, oremos para que la Luz Divina de Dios brille en las vidas de todos... Sólo esa Luz podrá eliminar la oscuridad. Si nosotros oramos por los demás, y otros oran por nosotros, el mundo se iluminará con la luz que el amor nos brinda.
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