En los animales salvajes, cuando uno
de los miembros de la pareja resulta herido, su compañero lame la
herida, limpiándola y desinfectándola con saliva para que cicatrice.
Esta imagen es la mejor analogía para un guion sentimental femenino en
donde en situaciones recurrentes la mujer se une a un hombre destrozado y
herido por una relación recién terminada que, por lo general, ha tenido
un final dramático. De este modo, la mujer se ve en la tesitura de
tener que curarlo con su amor y sus cuidados.
Tres son los posibles resultados de este guion: si la que lame las
heridas consigue reanimar al hombre, que se ha quedado hecho polvo,
éste, una vez que se recupere, dejará de necesitarla y emprenderá su
camino;el segundo resultado será que si no consigue curar las heridas de
su pareja, seguirá teniendo al lado a un desamparado, necesitado de
cuidados constantes, por lo que no será capaz de proporcionarle nada que
la satisfaga en el plano emocional. El tercer resultado, y quizás el
más doloroso, se produce cuando el herido, una vez curado y
rehabilitado, regresa con su pareja anterior, que quiere volver con él,
probablemente para destrozarlo una vez más.
En definitiva, la dinámica de la ayuda, del cuidado y de la
rehabilitación se centra en las heridas de amor del hombre y no en el
crecimiento personal o en su capacidad como amante.
¿Hasta dónde debemos amar? El límite lo define nuestra dignidad, nuestra
integridad, nuestra felicidad, cuando el "ser para el otro" te impide
el "ser para vos mismo".
Bien de amores.
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