Hoy hablaremos de cómo tener una personalidad agradable y caer bien a los demás.
Según cómo se mire, este tema puede parecer un tema un poco superficial. Pero en realidad es muy importante.
Las relaciones con los demás son uno de los pilares de una vida plena y
satisfactoria. Y para tener buenas relaciones, hay que ser capaz de ser
agradable y caer bien.
Por supuesto, no hablaremos de intentar
ser agradable de forma artificial o falsa, sino de desarrollar la
habilidad sincera de crear un buen clima a nuestro alrededor.
Es algo que todos podemos hacer.
Y es una de las cosas que tiene un mayor potencial de transformar nuestra vida.
CÓMO TENER UNA PERSONALIDAD AGRADABLE
La idea de escribir este artículo surgió a partir de un libro que
empecé a leer hace unos meses: “El Mito del Carisma”, de Olivia Fox
Cabane. No tengo una opinión definitiva sobre el libro completo, porque a
medida que avanzaba fui perdiendo interés y lo acabé dejando a medias.
Pero en sus primeros capítulos da algunas ideas que me parecen
brillantes.
El tema principal del libro es el carisma, que es la
capacidad de las personas de atraer y agradar a los demás. Y su autora
explica que esta capacidad depende de dos factores principales: el poder
y la cordialidad.
Para mí fue una auténtica revelación cuando lo
leí. Nunca lo había pensado de esta manera, y realmente es así de
simple: poder y cordialidad.
El primero de estos factores es el
poder: para que los demás nos perciban como carismáticos y agradables,
tienen que sentir que tenemos poder. Es decir, tienen que sentir que
tenemos algo valioso que ofrecer.
En este punto puede haber
alguna confusión, porque muchas veces utilizamos la palabra “poder” con
connotaciones negativas: poder económico, poder político, poder físico,
etc. Pero no hay que confundirse; el poder no es solo esto. El poder es
la capacidad de ofrecer algo valioso. Y puede ser cualquier cosa.
Una persona que sabe hacer reír tiene poder. Una persona cariñosa tiene
poder. Una persona que explica historias interesantes tiene poder. Una
persona que sabe escuchar con interés sincero tiene poder. Cualquier
persona que tenga algo de valor para ofrecer tiene poder. (Esto
significa que, como veremos en breve, todos tenemos poder, porque todos
tenemos cosas valiosas para ofrecer.)
Y el segundo elemento para
tener una personalidad agradable es la cordialidad: para que estén a
gusto con nosotros, los demás tienen que percibir que, ese poder que
tenemos, lo vamos a usar en su beneficio. Tienen que percibir que
deseamos sinceramente que estén bien y que pondremos de nuestra parte
para que así sea.
Es importante ver que una de estas dos
cualidades solas no es suficiente. Si los demás nos perciben como
poderosos pero no cordiales, no se sentirán a gusto con nuestra
presencia, sino todo lo contrario: se sentirán amenazados. Y si nos
perciben como cordiales pero no poderosos, sentirán que no aportamos
nada interesante a su vida, y tampoco valorarán positivamente nuestra
compañía. Incluso puede que resultemos pesados.
Así que hay que desarrollar las dos cualidades. Una sola no vale.
Los demás nos percibirán como personas agradables si nos perciben como poderosos y cordiales.
CÓMO CONECTAR CON TU PODER Y TU CORDIALIDAD
Así pues, si queremos tener una personalidad agradable y que los demás
estén a gusto con nosotros, tenemos que conectar con nuestro poder y
nuestra cordialidad.
En este punto, otra de las ideas
interesantes que contiene “El Mito del Carisma” es que estos dos
factores no son algo innato que se tiene o no se tiene, sino que
dependen completamente de nosotros. Concretamente, dependen de nuestros
pensamientos.
Olivia Fox Cabane explica que el carisma se
transmite principalmente con el lenguaje corporal, y que el lenguaje
corporal es un reflejo de lo que pensamos. Y esto encaja perfectamente
con lo que hemos explicado tantas veces en el blog: todo depende de
nuestros pensamientos.
El poder y la cordialidad que emanamos
dependen de nuestros pensamientos. Y la manera de activarlos es pensar
de forma poderosa y cordial.
En primer lugar, tenemos que tomar
conciencia de que todos y cada uno de nosotros somos poderosos. Tú eres
poderoso. Tú eres una persona única e irrepetible. Tienes cualidades
únicas, ideas únicas y has vivido experiencias únicas. Y todo esto lo
puedes ofrecer al mundo.
Es muy importante que este pensamiento
te acompañe siempre, y en especial cuando te relaciones con otras
personas: eres único y tienes cosas únicas para ofrecer. Y todo lo único
es valioso, porque aumenta la riqueza y la diversidad de la vida.
En función de tu manera de ser, pueden ser cosas distintas: puede ser
tu compañía (nadie más es como tú), pueden ser tus ideas (nadie tiene
las mismas), pueden ser tus bromas y chistes, puede ser tu capacidad de
escuchar, pueden ser tus conocimientos, etc. Puede ser cualquier cosa.
Pero tú, como todo el mundo, tienes cosas únicas que ofrecer. Y esto te
hace poderoso y valioso.
Y además de esto, hay que tener una
actitud cordial. Este poder que tienes, debes estar dispuesto a
ofrecerlo a cualquier persona con la que te cruces.
Esto también
depende de tus pensamientos. Si tienes pensamientos positivos sobre las
demás personas, de forma natural, tu actitud será cordial hacia ellas.
En cambio, si tienes pensamientos negativos, desprenderás hostilidad.
Por este motivo, es muy importante que, independientemente de quién
tengas delante, tus pensamientos sean del tipo: “deseo que estés bien, y
todo lo que yo haga o diga tendrá esta intención hacia ti.” Tus
pensamientos deben reflejar tu intención sincera de buscar el beneficio
de cualquier persona con la que te relaciones.
Lo realmente importante es tener pensamientos de poder y cordialidad.
Todos tenemos cualidades únicas y valiosas para ofrecer a los demás.
Y todos tenemos la capacidad de ofrecerlas a todo el mundo de forma incondicional.
Y si conectamos con estas ideas a nivel interno, las proyectamos a nivel externo.
Un fuerte abrazo,
Jan
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