domingo, 25 de abril de 2021

MUERTO DESDE AYER (Por Facundo Cabral Y Otros)

 

Hoy observé a mi padre sentado en la sala, está tan viejo, tan cansado y me desespera su insistencia de preguntar...
¿Qué es esto, qué es lo otro?
-Vaya, le dije... ¿Estás tan grande como para ya no saber qué es eso? lo único que me haces comprender, es que con la edad, uno se vuelve insoportable, insistente, necio... de verdad que ¡hasta indeseable!
-Oye Papá ¿qué te pasa?
¿Otra vez te has ensuciado en la ropa?
¿Otra vez tengo que pasar por esto?
No, ¿sabes que viejo? lo siento pero ya no estarás conmigo por más tiempo, voy a platicar con mis hermanos y aunque ellos no quieran, pues con la pena te vas a un asilo de ancianos.
Mi padre se puso de pie y me ha dicho que le perdone, que con el alma me implora perdón por estropear mis días, por hacerme desesperar con tanto preguntar, por ser nuevamente un niño al cual tienen que asear, pero aunque él quiera, no puede detener la vida y se ha vuelto un estorbo ya.
En sus ojos he visto tristeza y desolación a punto del llanto y me ha dicho nuevamente:
-Mira hijo, un día, yo te di todo mi amor, ese sentimiento hermoso que jamás se podrá cobrar, porque a un hijo se le entrega con el alma y cuándo yo muera se irá conmigo también.
Para qué decirte que se queda con ustedes, si es algo que les pesa, porqué cuando no es mutuo simplemente es imposible cuidar a un viejo, pero mira mi partida ya no demora, está a la vuelta de la esquina, me desprecias desde que segun tú, yo les fallé, quizás no te has dado cuenta, pero con tus tratos, con tus desprecios "estoy muerto desde ayer".
Anda, llama, llámales a tus hermanos y diles de tu molestia, lo que tú quieras hijo, lo que te plazca, lo que te apetezca...
Pero si al llegar ellos me he ido ya, diles que me perdonen, que me perdonen por mis fallas, por mis errores, por mis necedades, por mis lamentaciones.
Pero ya nada se puede hacer, éste viejo fue quién les tocó y aún con mis torpezas, soy su padre y te juro ante Dios que soy el hombre que más les ama...
Martha Solís Vazquez
Web

No hay comentarios:

Publicar un comentario