Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mí mismo.
Temía fracasar, hasta que me di cuenta que únicamente fracaso si no lo intento.
Temía a lo que la gente opinara de mí, hasta que me di cuenta de que de todos modos opinarían de mí.
Temía me rechazaran, hasta que entendí que aún cuando esto pasara mi fe en mi mismo sería mas grande.
Temía al dolor, hasta que aprendí que el dolor es relativo y yo decido si quiero sentirlo o hacerme mas fuerte.
Temía a la verdad, hasta que descubrí que las verdades son las que me hacen entender muchas cosas.
Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo.
Temía al odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.
Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mí mismo y que esto es sano.
Temía hacerme viejo hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.
Temía al pasado, hasta que comprendí que por el pasado aprendí a llegar a donde estoy.
Temía a la oscuridad, hasta que en ella descubrí mi luz interior .
Temía al cambio, hasta que vi que aún la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.
Temía a las heridas hasta que el águila me demostró que algunas heridas son necesarias para madurar.
Temía a que nadie me quisiera...hasta que aprendí a quererme a mi mismo y desde entonces comprendí...lo fácil que es ser feliz
Arquitectura Espiritual 
No hay comentarios:
Publicar un comentario