A nadie le gustan los tiempos de espera, esos en los que nada pasa por más que llevemos semanas, meses o años insistiendo en lo mismo.
Sin embargo, así como las cosas buenas y malas que nos ocurren siempre tienen un propósito, los tiempos de espera también. Quizás vienen a:
Por eso, en vez de esperar desde la queja y el inconformismo, decide esperar con gratitud y fe.
¿Estás pasando por un tiempo de espera?
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