Muchas veces he escuchado a las personas hablar acerca de los
defectos de su pareja, que por tanto tiempo nunca pudo ver. Y como en
otras ocasiones lo he manifestado, las personas no cambian de un día
para otro, ni los defectos afloran de un día para otro.
Los
defectos siempre están presentes, pero el amor que sentimos en el
momento, nos hace obviarlos, o sencillamente, ponemos en una balanza las
virtudes y pesan más que los defectos.
Cuando empezamos a ver los defectos, que siempre estuvieron allí, puede
ser el comienzo del fin del amor. Puede ser una señal que nos indica
que se nos está acabando el amor.
Y es que también he traído a
estas páginas con anterioridad, una definición de querer y amar. Se
quiere a alguien cuando nos gustan esas virtudes, pero se ama a alguien
cuando nos gustan esas virtudes y aceptamos sus defectos.
Y no
sólo hablamos de amor de pareja. Para cualquier madre, hasta el más
convicto de los asesinos es un alma bondadosa. Para un hijo, aún la
mujer más deforme y horrible, si es su madre, será por siempre hermosa.
Y eso es lo bello del amor. Nos hace que no veamos las cosas malas… hasta que se nos cae la venda de los ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario