VIVIR SIN REFLEXIONAR ES PELIGROSO
“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)
En mi opinión, vivir sin reflexionar es peligroso. También podría decir
que es vivir a medias, o que es pasar por las cosas de puntillas y sin
tocarlas, o que es de una superficialidad que atenta directamente contra
la intensidad que puede aportar la vida… en fin, metáforas que no
hablan directamente de lo que verdaderamente es Reflexionar.
REFLEXIONAR: Pensar atenta y detenidamente sobre algo.
PENSAR: Examinar mentalmente algo con atención para formar un juicio.
ATENDER: Aplicar voluntariamente el entendimiento a un objeto espiritual o sensible.
ATENTO: Que tiene fija la atención en algo.
DETENIDAMENTE: Minuciosamente, con mucho cuidado.
Si uno no reflexiona –acerca de los asuntos que requieren reflexión-
puede llegar a cometer errores preocupantes, errores de los que uno
mismo será la víctima que los pague y sufra, errores que serían
evitables si uno prestara atención y cordura a sus asuntos importantes.
En principio –y es necesario darse cuenta de ello- si uno no reflexiona
es posible que ante los asuntos importantes actúe por impulsos -y los
impulsos no siempre son acertados sino más bien lo contrario-, o quiera
confiar en su intuición –y si no está entrenada llevará a errores-, o
por no enfrascarse en la tarea de dedicar la atención que el asunto
requiere acabe conformándose con la primera respuesta o solución que
aparezca –que al carecer de la observación y reflexión que precisa tiene
todas las posibilidades de no ser la adecuada-, o bien acaba
conformándose con las opiniones ajenas que están basadas en las
experiencias ajenas y que se forman sobre el conocimiento somero y
parcial que los otros tienen acerca de nuestro asunto.
No reflexionar te obliga, entonces, a creer lo que digan los otros.
Y esto va mucho más allá de la solución de nuestros problemas y llega a
afectar a todo lo que son nuestros principios elementales y nuestras
filosofías políticas, religiosas o de la vida cotidiana.
Vivir
con las opiniones ajenas nos empuja a descentrarnos de nuestro Ser y
nuestras ideas propias, para engordar y priorizar un personaje que no
somos nosotros mismos, sino que lo vamos construyendo con retazos que
nos proporcionan los otros, en el que nos tenemos que meter con calzador
para caber, y en el que tenemos que renunciar a lo que de verdad somos
para acoplarnos a ese personaje.
Pensar, que es la base sobre la
que se sustenta la reflexión, es un proceso de relacionar ideas, así que
es necesario encontrar previamente las ideas personales sobre las que
aplicar nuestra capacidad de discernir y seleccionar.
Y eso requiere tiempo y valentía.
Tiempo, porque no estamos entrenados y capacitados para encontrar
respuestas ciertas en una décima de segundo, o ver una cosa desde
distintos ángulos o puntos de vista, o comprobar que lo que se mira se
mira con la mente y los ojos descondicionados, ecuánimes, inafectados
por el pasado y lo pasado… y eso requiere Tiempo.
Valentía,
porque afrontar el hecho de tomar nuestras propias decisiones, de tener
nuestras propias ideas, de confiar en nuestras capacidades, y de ser
nosotros mismo, requiere ser valiente.
VALIENTE: Eficaz y activo en su línea, física o moralmente. Excelente o muy valioso.
Reflexionar es un acto introspectivo, es saber manejar esa mirada
interior que se dirige a los propios actos o estados de ánimo, es
permitirse ser sabio y saber contactar con la sabiduría interna de la
que todo ser humano dispone y a la que puede acceder sólo con
reconocerla, confiar en ella y ejercitarla; es saber ser contemplativo,
observador eficaz, meditador; es poder abstraerse de las opiniones
ajenas, de las ideas viejas que nos inculcaron otros, de las cosas que
se presuponen, de lo que está establecido y se repite sin saber quién lo
estableció, sin cuestionarse si se está de acuerdo o no conformándose
con la respuesta infantil de “porque sí”.
Reflexionar es aceptar
el compromiso de vivir la vida, y estar atento continuamente a uno
mismo, es tener activada la atención para darse cuenta de todo y sacar
las enseñanzas que todo conlleva y poder elaborar a partir de ello
nuestra auténtica personalidad, nuestro verdadero carácter, y nuestro
destino.
Reflexionar es hacer grandiosa la vida, es desarrollar
el autoconocimiento y la autoestima, es engrandecerse, y es cumplir el
propósito personal y el mandato divino: Ser Uno Mismo.
Por todo ello, vivir sin reflexionar es peligroso.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
No hay comentarios:
Publicar un comentario