Sobre los conflictos:
Los conflictos son parte de nuestras experiencias, sabemos que no hay vidas que no los atraviesen, atravesaron y atravesarán.
Ahora bien, la pregunta es qué hago frente a ellos: ¿los ignoro?,
¿trato de "expulsarlos" de mi vida? (cual procedimiento quirúrgico!),
¿me enojo?, ¿me victimizo?, ¿o los recibo como a un maestro que viene a
enseñarme algo?
Si no estoy dispuesta a transformar algo en mí, si no "buceo" en mi interior hasta darme cuenta cuál es la lección que esa experiencia me trae, habré transitado el conflicto en vano, y muchas veces quedándome en el lugar de víctima.
Tal como dice Celia Huberman: "Si no entras al conflicto sabiendo que
modificarás algo de lo que creías, difícilmente podrás resolverlo"
Y
justamente eso es lo que nuestro ego evita, porque desde el ego
"queremos tener razón", no queremos salir de las zonas conocidas, y
seguimos repitiendo y repitiendo sin permitir el despliegue de nuestra
espiritualidad.
El SER sabe que venimos a aprender, a transformar, a
crecer; y que para ello es necesario "sacudir" todas las creencias de
quienes suponemos ser para descubrir quiénes somos, verdaderamente...
(Lic. Vilma Perren)
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