La mente es comparable con el océano; en la profundidad está calmado y pacífico; y en la superficie está agitado y turbulento.
A la profundidad de la mente, se la denomina el Ser. Es la esencia de
todas las cosas; la energía de la cual todos formamos parte; es el todo
(Tao), o también llamado la Realidad Absoluta, Conciencia Pura o Dios.
La superficie de la mente, en cambio, es el ego.
¿QUÉ ES EL EGO?
compleja mente
Es la identificación con el yo físico-mental-emocional. Es decir,
cuando nos identificamos con nuestros pensamientos, con nuestro cuerpo
físico, con el mundo que nos rodea y con nuestra propia historia de
vida, entonces es cuando surge un falso sentido de “yo”; un personaje
ficticio al cual llamamos el ego.
Este sentido de “yo” se siente
separado de los demás y vive en función de conceptos mentales y patrones
condicionados impuestos por la familia, la sociedad y la cultura en
general.
En el momento de nacer, se te asigna un nombre, y se te va
programando tu mente a través de la educación y el sistema cultural y
social. Por tanto, se ha creado un ser conceptual, el cual no existe, es
tan solo una creencia, una idea, es mental.
El Ser es lo que tú eres. Es tu verdadera naturaleza; libre de conceptos, condicionamientos, ideas y pensamientos.
El Ser es la Realidad Absoluta, es Conciencia Pura. Es el
espacio-silencio-consciente no manifestado, del cual surge toda la
manifestación; el mundo.
Todo es el Ser. Nada puede existir fuera del Ser.
El Ser no es un estado, es adimensional; es un no-estado, desde el cual surgen los diferentes estados de conciencia.
Así, podemos decir, que desde la paz y el silencio absoluto, surge un
movimiento mental, creando un mundo manifestado y una existencia dual.
El Ser siempre es; es permanente, atemporal, es ilimitado e infinito. Y
del Ser, surge el movimiento mental, dando forma a los diferentes
estados de conciencia; los cuales concurren mutuamente. Este movimiento
mental está formado principalmente de pensamientos, los cuales son
impermanentes, están sujetos al tiempo, son limitados y finitos.
Cuando vives desde el ego, no eres. Simplemente te identificas con el
pensamiento, surgen emociones y crees que lo que tú percibes y lo que tú
ves, es la realidad.
Cuando vives desde el ego, surgen todo tipo de
ilusiones, percepciones erróneas y dolores que han permanecido ocultos
en nuestro interior y que salen a la superficie cuando se da una
situación concreta en la vida.
Cuando estás en el Ser, es cuando
vives la realidad tal y como es. Esto solo es posible hacerlo en el
momento presente, justo en este mismo instante, aquí y ahora.
Vivir
en el Ser es permanecer como Presencia consciente, sin tiempo. Es la
dimensión vertical, la cual es la realidad. La dimensión horizontal es
la de la mente, en la cual hay pasado y futuro. La dimensión horizontal
es la ilusión.
El ser humano vive entre estas dos dimensiones, la
vertical y la horizontal, las cuales forman la dualidad de la totalidad,
del Tao.
Si te identificas con la mente, los pensamientos, toda tu
realidad será una ilusión. Son tus percepciones erróneas, creadas por ti
mismo a partir de un pensamiento o una emoción.
Si estás en el aquí
y ahora, en el Ser, dejas de identificarte con la mente y fluyes con lo
que Es. Y cuando estás en este estado, no hay lugar para sufrimiento,
ni ilusiones, simplemente Eres uno con el Todo.
Cuando vives desde
el ego, no eres feliz. No aceptas lo que se te ha dado; deseas
cambiarlo. Entonces pones resistencia, hay lucha interior, y por tanto,
sufrimiento. Deseas que tu vida sea diferente de lo que es. Eres un
mendigo.
Nunca puedes encontrar la felicidad mientras vivas
identificado con tu mente. Para poder encontrar la felicidad, debes ir
más allá. Debes trascender la mente, el pensamiento. Debes estar en el
Ser.
Cuando estás en el Ser, todo lo que hay en tu vida lo
encuentras perfecto. No deseas que las cosas sean diferentes, pues
comprendes que todo lo que es, está bien, es correcto, es perfecto.
Tienes paz interior, no hay lucha, no hay resistencia, no hay
sufrimiento ni dolor.
Para encontrar la verdadera felicidad, tu
atención no debe estar en la mente, debe estar en el Ser. Y esto solo se
consigue con la práctica espiritual; meditación cada día, y
auto-indagación.
Si practicas cada día meditación y auto-indagación,
al cabo de unos años, habrás trascendido la mente y estarás en el Ser.
Entonces todo te parecerá perfecto, ya no serás un mendigo, y además,
podrás lograr tus deseos.
Este es el estado de Buda y Cristo. Es el estado de Iluminación.
La Iluminación es permanente, es un estado que permanece todo el
tiempo. Siempre está ahí. Lo que sucede es que queda oscurecido por el
pensamiento constante y la identificación con él.
Ahora, quizás
habrá algunos días en los que trasciendas la mente y estés en el Ser; lo
veas todo bello, perfecto, sientas paz en tu interior y ningún deseo de
cambiar tu vida. Pero este estado puede durar muy poco y luego vuelvas a
“caer” en el estado dormido, en la distracción de los pensamientos.
Para poder llegar a la iluminación, el estado permanente del Ser, debes
hacer la práctica espiritual todos los días: meditación y
auto-indagación.
Cuando vives en una aceptación completa de lo que es, ese es el final de todo el drama en tu vida. Porque vives desde el Ser.
La mayoría de las llamadas “cosas malas” que ocurren en la vida de las
personas se deben a la inconsciencia. Son creadas por uno mismo, o más
bien creadas por el ego.
A veces me refiero a esas cosas como “drama”. Cuando eres plenamente consciente, el drama ya no viene a tu vida.
¿CÓMO OPERA EL EGO Y CÓMO CREA EL DRAMA?
hombre-enredado-en-raíces-en-fuego
El ego es la mente no observada que gobierna tu vida cuando tú no estás
presente como la conciencia testigo, como el que observa.
El ego se
percibe a sí mismo como un fragmento separado, en un universo hostil,
sin conexión real interior con ningún otro ser, rodeado de otros egos
que, o bien ve como una amenaza potencial o que intentará usar para sus
propios fines.
Los patrones básicos del ego están diseñados para combatir su propio miedo y su sensación de carencia.
Son la resistencia, el control, el poder, la codicia, la defensa, el ataque, etc.
Algunas de las estrategias del ego son extremadamente inteligentes,
pero nunca resuelven verdaderamente ninguno de tus problemas,
simplemente porque el ego mismo es el problema. Continúa en la 2ª parte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario