Hola gentes, ¿Que tal nos va en nuestra vida?
¿Os gusta mimar y que os mimen? O mejor el trato normal y corriente, pues de estas
cuestiones va el tema de hoy, yo sobre estos tema estoy bastante al corriente,
porque he convivido con personas muy mimosas y también caprichosas, y por mi
profesión he tenido que relacionarme con muchas personas de variados perfiles
psicológicos, y entre todos ellos también había personas mimosas y caprichosas,
y sin ánimo de molestar ni ofender a nadie, merece la pena tratar estas
cuestiones porque una cosa es lo que parece, y otra la realidad y los
conflictos de convivencia y de relación que generan.
El mimo, al
igual que todo cuanto existe, tiene su motivo de existir, sitio y lugar, y
dentro de sus parámetros y límites tiene su importancia, lo malo del caso es
cuando se practica o manifiesta fuera de los límites de su correcto uso y en dosis inadecuadas, es entonces
como ocurre con casi todo en la vida que se invierten sus efectos y puede
llegar a ser de lo más pernicioso, y todo ello sin que las personas que son
adictas a los mismos se den cuenta, para estas personas es una necesidad más, y
casi siempre la confunden con manifestaciones de cariño y amor.
El cariño
verdadero, y sobre todo el Amor con mayúscula, jamás necesita de agasajos,
alabanzas, ni demostraciones extremas de admiración, afecto, cariño, etc., el
Amor es servicio desinteresado en acción a favor del bien común, el mayor
disfrute y satisfacción de la persona que ama de verdad, está relacionado con
el bien y la felicidad de los demás, a través de los lazos del auténtico Amor
está de forma permanente conectada a todos y todo, priorizando el círculo próximo,
es fuente de amor y de bondad, y para que ese amor pueda salir y manifestarse
hacia fuera, tiene que pasar por su corazón, y por supuesto que es el primero
que queda impregnado, saciado y satisfecho de la energía Amor, no siente o
necesita de recibir su ración diaria de cariño y amor desde el exterior, la
recibió directamente de la
Fuente Suprema Universal, que al estar casi permanentemente
conectada, como mediadora entre lo Divino y Humano, nunca y en ningún caso
padecerá sed ni hambre del Amor y sus derivados.
Los mimos
actúan de forma favorable cuando somos muy pequeñitos y nuestra personalidad es
muy frágil, y nuestros padres, y en especial nuestra madre, pletórica de amor y
ternura, y con su instinto materno muy activado, a través de sus palabras y
energía nos brinda aportaciones extras creando alrededor del nuevo y frágil
Ser, un círculo de amor, calidez y protección, pero como todas las cosas es
bueno y necesario dentro de su tiempo y los límites de su correcto uso, cuando
traspasamos el tiempo o los límites, el resultado se invierte.
Recordemos que
algo tan necesario como es el agua para todas las formas de vida, si escapa al
control y se convierte en riada arrastrándonos, se convierte en algo nefasto, y
con el fuego igual, para un uso adecuado y controlado es muy útil, pero si
escapa de nuestro control y rebasa los límites, nos puede abrasar y eso ya no
es tan bueno, todo puede obrar a favor o en contra, depende del uso y la forma
que le demos.
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