Son las decisiones que tomamos, lo que nos atrevamos o no a decir, a negociar, a luchar o a replantear y las acciones que emprendemos con base a esas decisiones, las que nos llevan a vivir o no lo que deseamos.
Nuestras decisiones pueden llevarnos a lugares correctos o a retrasar nuestro avance hacia a la meta que nos hemos planteado.nCuanto más aprendizaje tengamos, incluyendo los errores, porque de los errores se aprende, más posibilidades tenemos a la hora de elegir, de tomar una decisión.
Recuerda siempre lo siguiente:
Tú no eres la opción de nadie, eres tu propia prioridad, por ello, a la hora de tomar cada una de tus decisiones escucha a tu corazón. Porque no existe un camino correcto, existe un camino que te hace feliz.
Al final de tu vida lo que más lamentarás serán las decisiones que por miedo dejaste de tomar. Mientras haya vida siempre hay tiempo, atrévete a tener algunas experiencias que has deseado y que nos has realizado...
Evita tomar decisiones basadas en emociones negativas, toma distancia, respira, y cuando estés en calma, razona y considera lo mejor para ti, basado en lo que quieres y en tus análisis, no en lo que los demás te digan. Por favor, no permitas que nadie tome decisiones por ti, haz lo que creas correcto, confía en ti.
No es hasta que vemos los resultados de una decisión que sabemos si fueron buenas o no. Si no resulta como deseas, haz que ese error te sirva de lección para tus decisiones futuras. Ten en cuenta que algunas veces las decisiones equivocadas nos llevan a lugares adecuados.
Las buenas decisiones vienen con la experiencia. No te detengas ni gastes energía en juzgarte, la vida es corta y es mejor seguir adelante.
Las decisiones de Dios son misteriosas pero siempre a nuestro favor. ¿Tienes decisiones que tomar y no te atreves?
¿Has notado que la ausencia de ciertas personas en tu vida te traen paz?
Cuéntame, tus comentarios me inspirar a reflexionar sobre distintos temas.
Gracias 
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