En mi opinión, las personas que se comprometen en un Proceso de
Desarrollo Personal adquieren una responsabilidad con la que tienen que
ser bastante rigurosos.
Este Camino no siempre es corto ni es cómodo ni es fácil.
Esto quiere decir que no se anda solo sino que requiere de la atención
continua y de la constancia, de la observación y el cuidado, y del
progreso insistente aunque sea a base de pasos milimétricos.
Conviene evitar varias cosas, aunque todas ellas están relacionadas de
algún modo -o son la misma cosa con distintos nombres-, y son esas cosas
que nos incitan a la rendición o al estancamiento.
Alguien dijo que el enemigo de la vida no es la muerte, sino el desaprovechamiento.
Hay dos tipos de vida que aparentemente son exactamente el mismo tipo
de vida, que no se distinguen exteriormente, en los que pasan
idénticamente las mismas cosas, pero que cambian radicalmente en la
sustancialidad, en la visión, y en la vivencia.
La misma cosa
puede estar vacía de vida o puede estar llena de vida. Y la única
diferencia está en cómo se viva dentro, en cómo se sienta. En la
vigilancia que se le preste y en el jugo que se le extraiga. En el darse
cuenta.
Ser consciente de lo que se haga o se piense o se sienta
le añade a la vida un plus que la engrandece, y de cara al Desarrollo
lo que hace es extraerle la enseñanza, lo que enriquece, lo que añade el
paso siguiente.
EL DESAPROVECHAMIENTO es una de las cosas que
hay que evitar, y con esto no me refiero a que haya que estar
continuamente haciendo cosas para acabar cada día con la sensación de
que se aprovecha la vida –que sí puede ser un modo de aprovecharla-. Me
refiero a que las cosas no sucedan sin más y se vayan al olvido vacías,
sino que dejen un poso, una lección, un enterarse de que uno está Aquí y
Ahora, y de quién es, y de tener la sensación o la seguridad de que uno
gobierna su vida.
LA PEREZA, y no me refiero a la pereza física,
que perfectamente puede uno no tener ganas de hacer cosas un día, sino a
la pereza en la intención o el compromiso de seguir aprendiendo
–aprendiéndose- aún cuando uno esté tirado en la cama. La observación y
la reflexión han de estar activadas a todas horas. La vida de atención y
observación continua, y su correspondiente reflexión, no es obsesiva ni
agobiante: es enriquecedora.
EL ABANDONO está prohibido. Cuando
uno empieza a conocer las delicias del Proceso de Desarrollo Personal,
cuando comienza a recoger los primeros frutos, se da cuenta de que no
quiere abandonar, quiere seguir ahondando, descubriendo, aprendiendo. Se
es consciente de que no hacerlo es engañarse a sí mismo. Ya saben cuál
es una de mis frases favoritas: PROMETO NO ABANDONARME NUNCA MÁS.
Aparezca lo que aparezca a lo largo de ese Camino –que en muchas
ocasiones van a ser cosas desagradables del pasado- no se debe
abandonar. El premio –que es uno mismo y el contacto íntimo con el Uno
Mismo- está en el seguir adelante.
LA MENTIRA y EL ENGAÑO. Ni
siquiera la mal llamada mentira piadosa. La trasparencia y la verdad son
imprescindibles. Nada que se construya sobre una mentira puede
perdurar. Nada que sea una mentira se debe admitir. La ética y la
honorabilidad han de estar presentes en todo momento.
LA
DESESPERANZA, EL HUNDIMIENTO, EL ENFADO CONTRA UNO MISMO, LA RENDICIÓN.
Nada de esto ayuda, nada de esto enriquece, nada de esto aporta algo
positivo…por lo tanto son cosas a evitar.
Hay que seguir. Este
Camino no admite la marcha hacia atrás. No se puede borrar lo andado y
regresar a donde uno estaba antes de iniciarlo. Afortunadamente. El
Caminante no ha de arrepentirse de los pasos dados.
Es un error
de interpretación cuando uno cree que está peor que al principio o
cuando cree que cada vez está más atrás. En realidad es como si a cada
paso que uno da se creara un barranco detrás de nuestro talón. Ya es
imposible retirarse y sólo queda la opción de avanzar.
La
atención a la Vida y la atención a uno mismo y al Uno Mismo –el Ser
Espiritual, la divinidad personal- son imprescindibles. Y en cuanto uno
se dé cuenta de que puede estar en alguna de las situaciones que hay que
evitar conviene echar mano de todo el optimismo, del Amor Propio, de la
ilusión, de la Fe, o de cualquier cosa que nos saque de ese estado y
nos ponga nuevamente en marcha.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
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