CURAR LA ANSIEDAD
Curar la ansiedad no se puede, pero sí reducirla a niveles normales,
para que nos resulte útil en la vida. La ansiedad es uno de los
principales problemas psicológicos que afecta a nuestra sociedad. Según
las estadísticas del 2012, la ansiedad tiene una prevalencia del 31.2%,
es decir que más del 30% de la población sufre ansiedad.
HÁBITOS PARA REDUCIR LA ANSIEDAD
Para reducir la ansiedad hemos de recordar que la cafeína, teína, otras
bebidas estimulantes, son perjudiciales para la ansiedad y hay que
evitarlos. Recuerda que el alcohol, la cocaína, el cannabis y las drogas
de síntesis pueden producir ansiedad. Al eliminarlos descansaremos
mejor y dormir bien reduce la ansiedad. Debemos seguir horarios
regulares y dormir alrededor de 8 horas diarias.
Comer relaja, por
lo que intentaremos comer cinco veces al día en cantidad suficiente para
sentirnos mejor. Elige la fruta, la verdura, las proteínas magras y los
cereales integrales, que proporcionan energía a largo plazo.
Planifica de forma racional tu trabajo, priorizando, y si no puedes con
todas, no te preocupes, mañana terminarás. Hacer pequeñas pausas en el
trabajo, o a lo largo del día, disfrutando ni que sea un momento de algo
agradable, leer, pasear, ver la tele o cualquier afición también será
muy útil. El deporte moderado también es esencial para completar las
sanas costumbres para reducir la ansiedad porque envía oxígeno a todas
las células de tu cuerpo y así éste funciona mejor.
En cuanto a la
forma en cómo se afrontan los problemas, es importante evitar todo tipo
de anticipación o pensamiento sobre la ansiedad, porque eso la mantiene y
la aumenta, provocando aún mayor inseguridad.
A veces la ansiedad
empieza con un cosquilleo en las manos, porque hay un exceso de
oxigenación provocado por la hiperventilación. Si nos damos cuenta
enseguida, podemos hacer ejercicios de respiración. Otras, empieza con
una sensación repentina de pérdida de equilibrio, mareo o inestabilidad.
Entonces es recomendable no fijar la atención en nuestro cuerpo y,
focalizarla en el exterior. Debemos relajarnos para no caer en el pozo
de la ansiedad. Cuando se haya conseguido hemos de valorar nuestro
esfuerzo, felicitarnos, incluso premiarnos con algo, pues es un logro
que nos acerca al control de nuestro cuerpo y a la solución del
problema.
EJERCICIOS PARA REDUCIR LA ANSIEDAD
Respiración diafragmática, respiraciones lentas, reteniendo el aire con
la inspiración y expulsándolo lo más despacio posible. Se trata de
inspirar llenando los pulmones al máximo aumentando el volumen de
nuestro abdomen, retener el aire un momento y después expulsarlo
lentamente, para que la espiración dure aproximadamente el doble que la
inspiración. A veces se puede usar una bolsa de plástico o papel para
respirar dentro de ella, de tal manera que después de unos minutos se
consigue reducir el nivel de oxígeno en el organismo y desaparece la
sensación de cosquilleo. La respiración profunda ayuda a relajar un
nervio importante que va del diafragma hasta el cerebro, enviando un
mensaje a todo el cuerpo para que se relaje y se deje ir.
Dirige la vista hacia algo lejano intentando identificarlo. Eso puede
ayudarte a recuperar o mantener el equilibrio. Se trata de dirigir la
atención visual en una dirección distinta a nuestro cuerpo. Igualmente
se puede hacer este mismo ejercicio con el resto de los sentidos,
enfocándolos siempre hacia el exterior, nunca hacia nuestro cuerpo.
Intenta identificar sonidos lejanos, coches, voces o cualquier otra
cosa. Esto nos distrae y desenfoca nuestra atención del problema.
Educa tu mente centrándote en cosas que sean buenas, bonitas y
positivas, los pensamientos positivos tienen un efecto beneficioso sobre
nuestro estado de ánimo. Es importante reconocer los pensamientos
negativos en situaciones que te preocupan, el “todo”, “nada”, “siempre”,
“nunca”, “nadie”, para cambiarlos por otros más racionales como “algo”,
“algunos”, “algunas veces”. Evita la autoexigencia y la perfección.
Equivocarse es humano, se tolerante contigo.
Conecta con
otras personas potenciando las relaciones sociales significativas. Hacer
cosas con personas que nos aprecian y a quienes apreciamos nos ayuda a
estrechar lazos y a sentirnos apoyados y seguros.
Cuando la
ansiedad es muy elevada, puede indicar la existencia de un trastorno de
ansiedad, y se debe pedir ayuda a un profesional de la salud.
Indudablemente, estos consejos también pueden ayudar, pero el
tratamiento profesional, preferiblemente con psicoterapia, es
imprescindible en estos casos.
Autor desconocido
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