LOS ENEMIGOS EN EL DESARROLLO PERSONAL
En mi opinión, todas las personas involucradas en un Proceso de
Desarrollo Personal, antes o después, y en mayor o menor medida, nos
vamos a encontrar con una serie de enemigos –o de trabas- que conviene
conocer perfectamente, porque en muchas ocasiones se van a presentar
disfrazados de otra cosa, aparentando ser algo distinto de lo que
realmente son, y nos van a entorpecer o frenar el Camino iniciado.
EL DESAPROVECHAMIENTO
Se dice que el enemigo de la vida no es la muerte, sino el
desaprovechamiento. Puede ser. Vivir la vida sin aprovecharla es el
pecado más imperdonable y es, sin duda, aquello de lo que más se
lamentará uno cuando llegue al Tiempo de los Arrepentimientos, cuando
las ocasiones y posibilidades se hayan terminado y ya sólo quede la
opción de arrepentirse en un lamento continuo. Todo aquello bueno o
interesante que uno se proponga tiene que llevarlo a cabo, para su
propio placer y satisfacción y para que la conciencia se quede a gusto y
en paz.
LA DESATENCIÓN
La falta de atención a la Vida
lleva al desaprovechamiento de la misma, a llenarla de vacíos, a
distraerse del verdadero Sentido de la Vida -sea el que sea para cada
uno-, que sin duda, y para que lleve las mayúsculas, no es desatender la
vida -o lo que nos pueda aportar en cualquier aspecto- para dedicarse a
la distracción desatenta, al aburrimiento, al desperdicio del tiempo de
Vivir, al derroche de ese tiempo limitado que disponemos.
LA APATÍA
Algunos días uno se levanta apático y no le apetece otra cosa que
lograr que pase el día rápido y sin afectarle mucho. Si es solamente un
día, no es problema. A veces el alma necesita descansar. El problema es
grave cuando eso se repite un día tras otro, y cuando todos los momentos
están saturados de esa indolencia, de dejadez y pereza, de desgana y
desánimo. Eso es la muerte instalada en la vida. Y eso no es Vivir. El
objetivo y la obligación en la vida es Vivir. Es conveniente no permitir
que la apatía se adueñe de nosotros y de nuestra vida, y es bueno darse
ánimos cuando se está desanimado, y es útil tener preparados una serie
de argumentos o soluciones para evitar y solucionar cuando se presenta
esa apatía con intención de quedarse fija.
LA DEMORA
La
vida requiere aflojamiento y reflexión lo mismo que requiere energía y
acción. Las cosas hay que hacerlas y muchas hay que hacerlas YA. Sí que
es bueno acumular energías para cuando se va a afrontar una situación
dura, y estar centrado para poder hacerla, incluso escuchar la voz
interior que indica cuándo es EL MOMENTO, pero no hay que desoír esa voz
y no hay que demorar el momento o la ocasión una vez que se presenta.
Demorar es detenerse, y a una persona que está en el Camino le conviene
no demorarlo innecesariamente.
EL ENFADO
A veces nos vamos
a sentir enfadados con nosotros mismos y eso nos va a condenar a una
parada en el Camino, porque nos vamos a centrar en ese enfado –al que le
vamos a dar importancia- y se nos va a olvidar lo que de verdad es
importante: nosotros y nuestro Desarrollo. Está bien que uno atienda a
sus sentimientos, porque cuando eso sucede es la ocasión apropiada para
conocer el origen real y los porqués verdaderos, pero eso es mejor
vivirlo desde el desapego. Y eso se consigue valorando con justicia y
ecuanimidad el motivo del enfado, viéndolo con desapego, y comprobando
su trascendencia o inutilidad, y no cayendo en una actitud infantiloide o
en un despecho del ego. Ojo. Cuidado.
EL ABANDONO
Mucha
atención a comprobar si se está abandonando el Camino, si uno se para
demasiadas veces a sentarse y descansar, o si se ha vuelto excesivamente
contemplativo y ha perdido el interés. Este es un Camino imparable en
el que se aceptan los pasos pequeños pero no son convenientes las largas
paradas. Si observas que abandonas averigua la razón y resuélvelo.
Motívate como sea. Busca compañeros de Camino si lo ves necesario.
Comparte. Pero no te rindas.
TUS PROPIOS ENEMIGOS
Descúbrelos. Descúbrete. No te engañes. En el Camino del Desarrollo Personal engañarse está prohibido.
Los enemigos no son amigos. Están para vencerlos deshaciéndose de ellos. O para darse cuenta de que realmente no son enemigos.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
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