Hay días en los que quieres atrapar la belleza del atardecer, pero lo
que capta la cámara de tu celular, no le hace ninguna justicia a lo que
ven tus ojos.
Algo así sucede con nosotros mismos y la gente que se
cruza en nuestro camino, pues pocos se atreven a ver más allá de lo
evidente.
Todos los días vamos, venimos . El día resulta
insuficiente para cumplir todos los roles que de algún modo nos asignan,
y es esa parte tan “realista” la que se come la mayor parte del día y
deja tan poco tiempo para soñar . Para pensar en quién eres, para tomar
conciencia de cuáles son los pensamientos que de modo permanente te
acompañan durante las horas en que permaneces despierto, y más
importante aún: para pensar en tus sueños, en las cosas que amas y en
todo eso que te gustaría lograr.
El cansancio y la rutina la
mayoría de las veces afectan la percepción del alma, pero hay otros días
en que un simple atardecer te despierta por dentro y te lleva a caer en
la cuenta de cuántas veces has pasado por esa misma calle, de regreso a
casa y bajo condiciones distintas a las de hoy.
Tal vez a principio
de año a esa misma hora, regresaste con alguna preocupación o tal vez
un sentimiento hermoso que te hizo suspirar aunque la jornada hubiese
sido pesada .A unos meses de distancia quizá todos esos sentimientos se
difuminaron, pero a pesar de que en tu interior no hay un sentimiento de
amor en específico por alguien; si hay muchas ganas de encontrar en
quien depositar todo eso tan valioso que llevas desde hace tiempo en ti;
mientras al mismo tiempo y en contraposición, aunque no haya nadie
importante aún, si tienes tanta paz y tranquilidad y es una sensación
un poco extraña, en medio de tantas cosas, sentirse bien.
De madrugada también se reciben mensajes . Fue la conclusión al final de este día.
Algunos lo llaman insomnio, pero es simplemente un espacio de tiempo en
el que algo importante, y quizá en el silencio se debe escuchar. Todo
tiene conexión, cuando el sol sale, cuando se despide el día, cuando el
cielo se vuelve una acuarela de colores que se ofrenda de manera simple
como regalo.
Tantas cosas en la cabeza y en el alma quizá de forma
incoherente e inconexa . De eso se llena el regreso al final del día
.Tal vez no es coincidencia, ni tampoco lo es que esa reflexión te
murmure el alma en ese espacio en que, aunque rodeado de gente, te
desplazas a solas, acompañándote a ti mismo.
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