En mi opinión, algunas
personas se equivocan cuando al sentir una demanda interior de
conocer-se, de averiguar-se, de comprender-se, o de saber-se –más bien
de recordar-, confunden el origen de la pregunta y confunden la
intención de la pregunta, y tratan de contestar esas demandas –que son
del espíritu- con respuestas que le dan al cerebro.
¿De dónde
parte la inquietud?, ¿Quién siente esa necesidad de religarse con el Ser
Espiritual que una vez fue y ahora mora en nosotros y forma parte de
nuestra presencia física?
No confundamos el origen de esa
inquietud interna, que se debe a que “algo” intuye que no está siendo
quien realmente es, ni quien tendría que ser, y nos recuerda con su
angustia que lo tenemos desatendido, que estamos perdiendo el rumbo y el
sentido de la vida y nos hemos dejado cegar o distraer con los asuntos
mundanos, con las cosas materiales, con las urgencia y los problemas,
mientras que nuestra esencia se queda al margen de nuestro ajetreo,
olvidada y desatendida, en un rincón muerto.
“Dadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.”
Atender al cuerpo y a su presencia en el mundo, sí, pero sin olvidar
dar a lo espiritual la presencia y preponderancia que requiere y se
merece.
El cuerpo –y sus urgencias y ajetreos- son de este mundo,
pero nosotros –si nos quitan el cuerpo- no somos de este mundo, y no
acabamos en este mundo.
Quien crea en la Reencarnación comete
doble pecado, tiene más culpabilidad, porque es consciente de que la
estancia en la Tierra no tiene otro objetivo más que el de evolucionar
espiritualmente, y si las distracciones mundanas le distraen de su
Camino y le impiden la atención que se merece su evolución espiritual,
estará perdiendo la oportunidad que se le ha concedido de encarnar en
esta ocasión.
¿Cuál es el Sentido de MI vida?
Sí, otra vez
la misma pregunta de siempre. Una vez y otra vez. Hasta que des con la
respuesta adecuada -y luego la lleves a la práctica DE CONTINUO-, la
pregunta sigue vigente, obsesiva, obstinada, terca, porque la pregunta
–que la hace tu espíritu- necesita que te des cuenta de la respuesta, y
que esa respuesta no la dejes en el cajón de las curiosidades
satisfechas sino que la lleves a la práctica.
¿Qué estoy haciendo aquí? (¿O te tienes que preguntar qué NO estoy haciendo aquí?)
¿Qué sentido tiene todo esto?
Y cuando lees algo, cuando preguntas, cuando investigas, cuando buscas…
¿Es para satisfacer tu curiosidad y que tu ego se quede contento con
cuántos conocimientos tienes… o es para conectarte con tu
espiritualidad?
¿Le das a tu curiosidad alimento en forma de
libros ajenos, citas célebres ajenas, frases cargadas de sabiduría
ajena, pensamientos ajenos de alto nivel… y todo eso se queda ahí, en la
cabeza, y te quedas como un burro cargado de libros… o lo llevas al
espíritu?
¿Sientes las cosas que lees, lo que escuchas… o sólo las piensas?
¿Te buscas a ti en tus reflexiones y descubrimientos o se quedan dando vueltas por la cabeza sin acercarse al espíritu?
Sí… si estás leyendo esto es porque estás en el camino, pero… ¿Qué
camino?, ¿Te has fijado qué camino has cogido?, ¿Vas por el camino
correcto?, ¿A dónde te lleva ese camino?
Repito: ¿Alimentas el espíritu o la curiosidad?
¿Buscas conocimientos o buscas conocerte?
¿Realmente te estás buscando a ti?
¿No estarás perdiendo el tiempo con tanto libro y tanta charla y tanta
inquietud y tanta duda y tanto volver a empezar y no saciarte nunca
porque ninguna respuesta te deja satisfecha?
Tal vez… tal vez lo que necesitas sea sacar de ti en vez de seguir metiendo información…
Tal vez… tal vez lo que necesites sea tiempo y silencio para
dedicárselo a tu espiritualidad, a tu alma, a tu destino, a tu sentido
de la vida…y no a tu curiosidad.
Por si acaso, tenlo en cuenta.
¿Qué hay detrás de cada cosa que haces?, ¿Por qué?, ¿Para qué?
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
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