Llevo
en este asunto del Desarrollo Personal, de la Espiritualidad, del
Auto-descubrimiento, de Buscarse, Despertar, Auto-realización, o como
cada uno lo quiera llamar, desde el año 1989.
He conocido las inquietudes y el Proceso de cientos de personas desde entonces.
No recuerdo ni una sola persona que haya iniciado el Camino de un modo
voluntario, porque sí, porque en un momento de su cómoda y espléndida
vida haya pensado que sería interesante y le sería útil.
Todas
las personas que he conocido lo han hecho a partir de hechos que se
pueden calificar como traumáticos: un divorcio, el derrumbe de toda su
vida, la muerte de un ser querido, una situación traumática
Decía
Tony de Mello: "Si aceptáis lo que digo, lo hacéis enteramente a
vuestro riesgo, porque yo me reservo el derecho a cambiar de opinión sin
previo aviso". Yo no voy a intentar convencer nunca a nadie de lo que
lo que pienso - no tengo ninguna intención o interés personal-, pero
estoy convencido de que nunca es por casualidad el hecho que uno se vea
abocado a una situación personal que no le deje prácticamente otra
solución que iniciar un proceso de Desarrollo Personal.
DIFERENCIA ENTRE CAMINO ESPIRITUAL Y DESARROLLO PERSONAL. (Dos caminos y una sola dirección)
Aunque generalmente van relacionados, y en muchas ocasiones son el
mismo, también es cierto que hay personas a las que sólo les interesa su
Desarrollo Personal y no les atrae lo relacionado con la
Espiritualidad.
En realidad, podríamos utilizar otro término que
fuera, por ejemplo, Mejoramiento Personal. Porque de lo que se trata en
uno y otro caso es de conseguir optimizar la relación con uno mismo, y
con el Uno Mismo, la reconciliación de las diversas partes que parece
que se han disgregado del conjunto, y reencontrarse con un equilibrio
donde la unidad sea la nota dominante.
La negación de la
Espiritualidad es una intransigencia de quien se considera “no creyente”
y ese término le suena a religiosidad, a curas, a Iglesia.
La
negación de la Espiritualidad es la renuncia a reconocer que en el Ser
Humano hay algo que sobrepasa lo cotidiano, lo terrenal, lo físico y
justificable, y que en su propia composición hay otras cosas que no son
razonables, ni medibles, ni científicamente demostrables, como son lo
que se denominan espíritu, lo numinoso, lo trascendental, o lo que
llamamos alma, o conciencia, o intuición, o sabiduría instintiva, o
Maestro Interior…
Así que hay quien se toma la potestad de
separar al Ser Humano en partes, que en realidad son indivisibles, y no
acepta que también estamos constituidos por algo que nos trasciende: una
parte Divina que nos asusta porque aceptarla implica una gran
responsabilidad.
Presta mucha atención a lo que escribió Karlfried Graf Dürckheim:
“No supone presunción reconocer al Maestro Interior en uno mismo.
Hacerlo así eleva, colma y compromete a la vez: se precisa humildad para
aceptar el peso de este compromiso y del camino a recorrer por esta
vía. La verdadera humildad no consiste sólo en no querer parecer más de
lo que uno es. Es también aceptar ser más de lo que uno parece ser. Hay
una falsa modestia que es, sencillamente, miedo a las responsabilidades.
Y es un obstáculo para dejar emerger el Maestro Interior.” Continua en la 2ª parte.
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