Las apariciones de vivos y las de muertos, presentan una
perfecta analogía en sus manifestaciones.
Esta
identidad demuestra con certeza la continuidad de la acción anímica,
sea sobre la tierra, sea en el espacio. Preciso será admitir que el
alma no se destruye como el cuerpo, y que ha conservado la misma
sustancialidad que poseía sobre la tierra.
Semejante conclusión es aquella a la cual han venido a parar los
videntes, independientemente de los procedimientos espíritas y mucho antes que esta ciencia fuese conocida.
La vidente de Prevorst declaraba que las almas estaban rodeadas de envolturas que no hacían sombra.
.
«Su forma es gris: sus vestidos aquellos que llevó en el mundo,
aunque grises también. Dichas almas pueden, no solamente hablar,
sino producir sonidos, tales como suspiros, frotes sobre la seda o el
papel, golpes sobre los muros o muebles, o ruido de calzado a la
rastra.
Asimismo, son capaces de mover los objetos más pesados y de abrir y
cerrar las puertas, etc.» Se ha podido comprobar que estas
descripciones no eran imaginarias, pues antes de producirse las
manifestaciones, venían anunciadas por los espíritus. Además, estas
apariciones dan nombres propios, fechas y relatos de acontecimientos,
cuya exactitud ha podido reconocer el Dr. Kerner.
Se
cuentan por millares los médiums videntes cuya facultad ha sido
auténticamente comprobada. Roberto Dalee-Owen cita un notable ejemplo
personal.
Dos médiums videntes, desconocidos uno de otro, habitantes en
una ciudad lejana y desconocidos igualmente de dicho Sr. Dale-Owen, le
hicieron, el retrato exacto de una amiga llamada Violeta, la cual
había fallecido hacía 40 años.
Conozco una señora que goza constantemente de la vista de los
Espíritus. Los ve ir y venir cual si fueran seres vivos, y algunas veces
le resulta difícil la distinción entre hombres y desencarnados.
En
diversas ocasiones he comprobado que sus visiones eran auténticas,
puesto que ha hecho el retrato de algunos espíritus que han sido
perfectamente reconocidos por los allegados.
Entre
los varios casos que se citan, existe el de haber producido el retrato
de un caballero fallecido hacia 15 años, y que fue reconocido por la
que fue su esposa.
La literatura espírita es rica en afirmaciones de este género,
comprobadas
en ciertos casos por la fotografía transcendental de la forma
invisible. Lo que parece resultar del conjunto de estos hechos, es, que
la apariencia bajo la cual se ven los espíritus, es debida en muchas
ocasiones a un acto de su voluntad. Cuando ignoran que se les observa,
no tienen interés en ocultarse.
En
el espacio viven bajo una forma semejante a la que tenían aquí en la
Tierra. Semejante forma les individualiza, haciendo parte de sí mismos.
Pero existen casos en los que, a semejanza de lo que podría hacer un
hábil actor, la aparición cambia de forma y aspecto. Esta modificación
exterior es debida a la plasticidad de la envoltura supra material que
por el imperio de la voluntad puede sufrir una transformación. El
periespíritu vuelve a adquirir su forma
normal cuando la voluntad no interviene.
Del libro Mediumnidad.
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