Responsabilidad es la capacidad para responder por nuestros actos y comprometernos con nuestras.
Estoy segura que en más de una oportunidad te has encontrado con alguien
que no asume sus responsabilidades. El principal problema es que esas
personas suelen proyectar sus responsabilidades sobre los demás y
esperan que sean los otros quienes carguen con sus obligaciones y
respondan por sus errores. Esa persona proyectará sobre nosotros sus
emociones, culpándonos cuando se sienta frustrada, agobiada, enojada o
triste. En ocasiones esa persona puede llegar a intimidarnos recurriendo
a insultos, humillaciones y desprecios para evadir su responsabilidad.
Recurre al ataque porque es consciente de que ha cometido un error, pero
antes de que le reclames decide atacarte.
Una de las tácticas más frustrantes que usan para evadir su
responsabilidad es la negación, por lo que si se ha comprometido, lo
negará; y si se ha equivocado, también lo negará. Drenará nuestros
recursos, energía y tiempo negando su papel en la historia, hasta el
punto que lleguemos a cuestionarnos si realmente pasó y nos
preguntaremos si no nos habremos equivocado. Y para desgastarnos también
puede tomar un pequeño detalle y argumentarlo hasta el infinito. La
persona en realidad no acepta discutir sobre el problema o las
consecuencias de sus actos, sino que desvirtúa nuestra atención sobre un
punto intrascendente.
Podemos emplear mucho tiempo intentado que nuestra pareja, un compañero
de trabajo o cualquier otro miembro de nuestra familia asuma sus
responsabilidades. Lo mejor que podemos hacer es dialogar para intentar
que comprenda que todos tenemos obligaciones y que una buena convivencia
depende de que cada quien sea lo suficientemente maduro para asumir las
consecuencias de sus acciones, enmiende sus errores y se haga cargo de
sus responsabilidades.
Lamentablemente la persuasión no siempre funciona, en consecuencia,
nuestra única opción es conocer cómo actúa esa persona y rebajar
nuestras expectativas sobre ella. Cuando alguien evade sistemáticamente
sus obligaciones y responsabilidades, terminamos no tomándola en serio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario