No pensar es la práctica espiritual más poderosa que existe, más aún
que no identificarte con los pensamientos. Sin embargo, es tanta la
adicción del ser humano a sostener el diálogo interno, que la mayoría
considera imposible permanecer en la quietud interior y mudarse al
adorable reino del silencio.
Puedes no reaccionar al contenido
mental para erradicar el sufrimiento emocional y las preocupaciones, y
esto es un gran paso, pero luego es
necesario que sigas avanzando para emancipar tu conciencia de la
compulsión a pensar sin necesidad y así experimentar la verdadera paz
del alma. Desde este estado sostenido de paz y gozo todo cambiará a tu
alrededor, porque habrás despertado del sueño cósmico y sabrás por tu
propia experiencia que eres el Ser perfecto y eterno, no una persona que
nació y va a morir.
Lic. Fernán Makaroff
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