—Maestro, ¿cómo puedo aprender a amarme?
—Dándote la aceptación y la aprobación que buscas en los demás.
—¿Solo eso?
—No,
hay mucho más, pero lo que te acabo de decir es un buen punto de
partida. Aparte, sería interesante que indagaras en ti y que
comprendieras y perdonaras tu propia historia.
—Pero es que hay muchas partes de mi historia que me encantaría borrar y olvidar para siempre…
—Precisamente
esas partes son las que te proporcionan tu sabiduría actual y las que
te pueden permitir empatizar con la historia de los demás. Por tanto,
mientras sigas negándolas por miedo o vergüenza, seguirás negando tu
sabiduría y tu capacidad de comprender el pasado de los otros.
—Pero es que el pasado de los otros suele ser horrible… ¿Por qué tendría que comprenderlo?
—Juzgas
como “horrible” el pasado de los otros porque también juzgas tu
historia personal. Si deseas eliminar partes de tu pasado, es lógico que
también quieras eliminar partes del pasado de los demás. Pero entiende
que todo ello no es posible. De hecho, no se trata de “aniquilar” el
pasado, sino de comprenderlo y de vivir el presente desde una conciencia
mayor. La perfección siempre se halla en lo sucedido, no en lo que nos
hubiera gustado. La sabiduría surge de lo vivido, no de lo deseado.
Ninguna persona que niegue su pasado es sabia, pues también condenará el
pasado de los demás, y desde la condena no se comprende: el conflicto
interior inconsciente continúa.
—Es decir, ¿aceptarme yo para aceptar y comprender a los demás?
—Justamente ahí comienza ese amor por el que me preguntabas…
Javier López Alhambra
No hay comentarios:
Publicar un comentario