* * * Soltando a mamá... * * *
Soltar a mamá no es dejarla de lado, ni siquiera es necesario poner
distancia de por medio o privarla de compartir nuestros logros.
Soltar a mamá es, una vez que somos adultos, traerla con nosotros de
este lado, a ellas les cuesta dejar el periodo de la niñez, les asusta
que vayamos a equivocarnos o que no hayamos aprendido a cuidarnos,
entonces, es momento de demostrar que si podemos, con hechos más que con
palabras.
Soltar a mamá es mostrar que crecimos y el que crece
comprende, es asumir responsabilidades, sin dejar de ver el bien común,
es dejar de pedir permiso y comenzar a cumplir promesas, es cambiar
regaños por no causar preocupación, es asumir riesgos sin dejar de bajar
la cabeza, para pedir su bendición.
Soltar a Mamá es regresarle
la misma dedicación que mostró hacia nosotros, para desvanecer sus
miedos, es darle tiempo para aceptar que termino la obligación en ella y
llego la convicción en nosotros: "te libero de mí, pero no te dejaré
nunca porque te amo", el amor y la gratitud supera por mucho la
necesidad y la costumbre.
Soltar a mamá es decir gracias, es
incluirla, es ver a la mujer y respetar sus elecciones, es graduarla y
darle todos los honores, es compartirle nuestros aciertos que son
también los suyos, porque un adulto entiende que estaba improvisando
movida por el amor y que la mayor de sus elecciones fue querernos, razón
más que suficiente para honrarla toda la vida.
Soltar a mamá es
comenzar a disfrutarla y con ello honrar nuestro pasado, evitemos
terapias en ese sentido, estamos a tiempo, reinstalemos a nuestras
madres en el mismo lugar donde estamos colocados ahora que crecimos, en
el de los adultos, en el de los maduros, en el de los seres humanos, no
atrás, no adelante, a nuestro lado, pues sin ella, nunca hubiéramos
llegado.
Autor: Lucia Toranzo
No hay comentarios:
Publicar un comentario