lunes, 28 de noviembre de 2022

PUBLICADIÓN DE<. Alma Luz

 

El mago no lucha para que las cosas sucedan como él las desea, para tomar o ganar o poseer las cosas, porque ve el deseo dentro de una matriz más grande planteada por el espíritu. “Visto tal y como es en realidad, el deseo expresa la necesidad última de regresar a la perfección. Desde el momento en que naciste nunca hubo esperanza de que pudieras sentirte realizado con tus logros, tus posesiones o tu condición. Nada externo podría funcionar:
“Entonces, ¿Por qué Dios creó tantos objetos de deseo?”, preguntó Arturo.
“¿Por qué no? ¿Qué hay de malo en querer más de este mundo si es que vale la pena desearlo?”, replicó Merlín. “Considera el deseo como la disposición para recibir lo que Dios desea dar. Este mundo es un regalo; el Creador no fue obligado a hacerlo. Sólo tu capacidad para recibir limita la capacidad de Dios para darte lo que deseas”.
“Quizás tengas razón, pero entonces, ¿por qué Dios no se limitó a crear un camino directo para llegar a el?”, preguntó Arturo.
“Sí lo hizo. El deseo es el camino directo, puesto que no hay ruta más rápida para llegar a Dios que a través de tus propios deseos y necesidades. ¿Por qué habría Dios de darte algo antes de que tu lo desees? ¿Alguna vez te has preguntado el por qué de tus deseos y de tu juicio en contra de ellos? Juzgar el deseo equivale a juzgar su fuente, la cual eres tú mismo; temerle al deseo implica tener miedo de ti mismo.
El problema no radica en el deseo sino en lo que sucede cuando tus deseos se frustran o se bloquean. Es allí donde comienzan la lucha y el juzgamiento.
“Si pudieras ver la forma de cumplir todos tus deseos que es lo que Dios ha tenido planeado para ti todo el tiempo te darías cuenta de que sin el deseo no podrías crecer. Imagínate como un niño que nunca hubiera querido dejar atrás los juguetes; sin la fuente de nuevos deseos, quedarías atrapado en la inmadurez perpetua”.
Deepak Chopra
"El sendero del mago".

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