En
mi opinión, reflexionar es un acto íntimo y personal en el que uno se
pone al mando de su mente y de su vida, y contacta consigo mismo de un
modo en el que no lo hace habitualmente.
La
reflexión bien hecha le aísla a uno del exterior y le concentra en el
interior con una particularidad: en ese momento uno toma el mando de la
mente y organizar los pensamientos para que lleven el camino que él
marca y no se deja arrastrar por los pensamientos irrespetuosos e
inconscientes que irrumpen continuamente en nuestra mente. En este caso
el control es propio. La mente es un instrumento a nuestro servicio y los pensamientos deben surgir del camino que nosotros vamos marcando. No ha de haber una irrupción intempestiva de ideas relacionadas con otros asuntos distintos del que se está tratando.
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