Busca
el amor, primero, en ti mismo. No lo asocies exclusivamente al “amor”
que recibes de otras personas. No caigas en el error de decir que hay
“amor” en tu vida porque otras personas te aman (o dicen amarte).
Hay
amor en tu vida cuando te has reconocido como tu principal fuente de
amor. Cuando tu campo emocional está equilibrado sin la necesidad
imperiosa de otra persona a tu lado. Las personas van y vienen. Pero tú
estarás siempre contigo, por lo que es indispensable que recorras ese
camino de vuelta hacia tu interior.
Si
tú te amas, hay amor. Si no te amas, hay desamor. No depende de las
personas que te rodean, sino de tu capacidad de mirar hacia ti y
aceptarte tal y como eres. Ningún “te amo” será real si no has dicho “me
amo” antes. Porque entonces lo único importante será lo que puedas
recibir de la otra persona. Y cuando no recibas nada, volverás al estado
de desamor. Sin amarte. Sin reconocerte. Sin aceptarte… El otro ya no
te da, y tú ya no te sientes valioso ni merecedor. Ese es el error. Esa
es la confusión. Recuerda siempre que el amor no está fuera, sino en el
fondo de tu corazón. 
.
Javier López Alhambra
No hay comentarios:
Publicar un comentario