El
sufrimiento es causado ante todo por la resistencia a “lo que es”. Esa
resistencia se produce porqué usted está identificado con sus
pensamientos, y deriva su sentido de si mismo del contenido y la
actividad de su mente.
Desde
esa identificación, la mente crea una imagen falsa de usted, que es lo
que llamamos ego; basada en su condicionamiento personal y cultural,
para el cuál el momento presente casi no existe. Lo único que considera
importante es el pasado y el futuro.
El
ego está siempre preocupado por mantener el pasado vivo, porque sin él
¿quién sería usted? Además se proyecta constantemente hacia el futuro
para asegurar su supervivencia y para buscar algún tipo de alivio o una
realización venidera.
Siempre
su realidad presente le parecerá inadecuada, y estará asiduamente
oponiéndose a ella, rechazando este momento, con la esperanza de
encontrar algo más significativo en el próximo momento.
El
sufrimiento se crea entonces a partir de la resistencia a algo que está
sucediendo. Tiene origen en unos pensamientos, que son únicamente la
interpretación desde su condicionamiento, de unas circunstancias, que no
dependen de la situación real, sino de un relato que nos cuenta la
mente sobre esa situación.
Esa
construcción conceptual, esta precedida de un juicio que ha etiquetado
ese suceso como malo e inconveniente, y por eso hemos decidido no
vivirlo, rechazarlo, y aislarlo.
Pero
nada de lo que ocurre es un suceso aislado, la totalidad de la vida se
fragmenta de manera metafórica por medio del pensamiento, sin embargo
como lo ha dicho siempre el Budismo y ahora lo confirma la Física
Cuántica, todo está interconectado, y es esa totalidad de la Vida quien
ha producido ese suceso, como parte del accionar de un diseño global de
interconexiones que funciona según la ley cósmica.
Imagínese
todas las circunstancias que debieron confluir, todas las
simultaneidades que fueron necesarias para que ese suceso fuese posible;
desde el funcionamiento optimo de su organismo, hasta el operar
sincrónico del Universo.
Esto
significa que cualquier cosa que esté sucediendo, no podría haber sido
de otra manera, y por supuesto no está bajo su control; es potestad del
Todo, en el que también usted está incluido.
Entender
el rol que puede desempeñar un suceso aparentemente aislado y sin
sentido, en la totalidad del cosmos, escapa a la comprensión de nuestros
sentidos; en cambio tomar consciencia de su inevitabilidad, tener en
claro que eso que sucede, no tiene que ver solamente con nosotros, sino
que es parte del funcionamiento de la energía primaria, puede ser el
principio de una aceptación interna de “lo que es”.
Si
usted quiere ir mas allá de la negatividad y el sufrimiento, debe
empezar por comprender que ambos son autoinflingidos por su resistencia a
la realidad de ese momento.
El
sufrimiento sobretodo en su nivel extremo, podemos decir que en un
principio es necesario porqué rompe la caparazón del ego, obligándolo a
doblegarse; pero luego llega un momento a partir del cuál nos damos
cuenta que no necesitamos ya más sufrimiento.
Entendemos qué podemos vivir sin crear mas sufrimiento para nosotros y para los demás.
La
herramienta para ello, es en este caso “la rendición”, que parte de la
toma de conciencia de nuestro papel subalterno respecto a la Totalidad, y
de la convicción de que lo que es, no puede deshacerse, porque “ya es”.
Entonces usted acepta lo que es, y hace a continuación lo que tiene que hacer, lo que la situación requiera.
Vivir
en un estado de aceptación, no crea más negatividad, ni más
infelicidad. En cambio nos permite realinearnos con la totalidad de la
Vida.
La
verdadera libertad consiste en vivir como si hubieras elegido
deliberadamente cualquier cosa que esté sucediendo, o que estés
sintiendo en este momento.
Este alineamiento interno con el Ahora, es el final del sufrimiento.
ECKHART TOLLE
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