¿Por qué nos conocimos?
-Desde otras vidas ya nos conocíamos, sólo nos volvimos a encontrar, para continuar nuestro aprendizaje.
¿Qué aprendizaje?
-Todo lo que ahora somos, han pasado años, no somos los mismos, ahora tienes más paciencia, me conoces y te conoces más que antes. Me has enseñado la importancia del tiempo y a no rendirme. Te he ayudado con tu seguridad y tu paciencia. Nos hemos enseñado a actuar y no sólo hablar, a predicar con el respeto y a poner al amor y a nosotros mismos, como prioridad. Nos hemos enseñado tanto el uno al otro, nos hemos brindado todo el amor que nos es posible irradiar y aprendimos juntos el porqué nos vemos a nosotros mismos en el otro; nuestras virtudes y cosas por trabajar, pues somos espejos, y tu reflejo quedará siempre en mi corazón.
¿Por qué de esta forma?
-¿Duele, verdad? A mí también, hasta el Alma. Nunca había sentido de manera consciente tanto por alguien, ni había estado en ésta situación; almenos no en esta vida. Pero es la forma, no la elegimos exactamente. El universo nos presenta las situaciones que marcan nuestro camino y a veces nuestro destino, en compañía de nuestro libre albedrío. Nos ha ayudado mucho ser conscientes que el dolor muchas ocasiones es causado por el apego y el ego. Y que el trabajo interior, y el aprendizaje pueden ser infinitos.
¿Me volverás a encontrar?
-Sin duda. O tú a mí, no estoy seguro. Pero si tengo la seguridad que siempre serás mi más grande amor tú también, en ésta y otras vidas. También debes saber que mi gratitud hacia tí es tan inmensa como el respeto y amor que nos hemos brindado. Pues yo que admiro a quienes con respeto y empatía predican, recibí de tí el aprendizaje, amor y apoyo incondicional a cada momento a tu lado. Namasté.
No hay comentarios:
Publicar un comentario