"La
vida física es como una obra de teatro donde todo el rato hay cambios
de guion imprevistos, y en el escenario reina el caos. Cuando los
actores desaparecen tras el telón, se acaba el lío. Los actores se
quitan la máscara. Recuperan su vida e identidad permanentes, dejan de
ser los personajes que encarnan de manera temporal. El cuerpo actual es
el personaje de la obra; el alma, el actor imperecedero. En el
escenario, los personajes pueden sufrir desgracias atroces, incluso la
muerte. Sin embargo, los actores jamás padecen daño alguno. En el
contexto de nuestra propia inmortalidad, en la eternidad que trasciende
el tiempo, todo es exactamente como tiene que ser."
(Palabras de Brian Weiss en su libro "Los milagros existen")
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