Aquí. En paz. Observando... Sin dejarme arrastrar por la corriente devastadora de creencias, juicios, conflictos y expectativas. Seleccionando cuidadosamente qué entra en mi campo de atención y qué no. Sin la obligación de ver o creer nada. Permitiendo que cada uno exprese lo que le apetezca, pero sin enredarme en ello ni adherirme a su realidad.
Desde aquí se ve mejor la locura. El condicionamiento. El robot inconsciente que todos llevamos dentro... Desde aquí no veo fronteras, ni divisiones, ni banderas. Solo veo un planeta magnífico esperando ser cuidado y tenido en cuenta. Sonriéndome comprensivo y compasivo. Me dice que me aquiete, que nos aquietemos. Que abandonemos nuestras viejas costumbres y creemos algo nuevo. Que si estamos en casa es por algo bueno. Pero que hemos de aprender a vernos y a reconocernos por dentro. Y comprender que no estamos separados, sino que formamos parte de algo sublime y eterno. Y que aún no lo vemos, aunque estamos destinados a hacerlo...
.
Javier López Alhambra
No hay comentarios:
Publicar un comentario