Buenos días gente, ¿que tal estáis? yo me he levantado contento y no se a que se debe, pero tampoco pienso gastar tiempo y energía en averiguarlo, lo disfruto y punto, y también voy a versar sobre el refrán del título.
En sí encierra una gran verdad muy poco conocida, y aún menos aceptada como tal, pues a casi todos nos han educado creándonos un desvirtuado concepto de lo que es eso a lo que llamamos mal, y por tal motivo llamamos mal a todo lo que no coincide con nuestros gustos, preferencias, proyectos, lo que nos produce molestias, dolor, miedo incertidumbre, etc.
El principal error empieza por el concepto generalizado que el grueso de la sociedad tiene creado de lo que significa la vida, pues es mucha la gente que cree que aquí hemos venido para hacer lo que nos apetece y que los demás y lo demás también se adapte a nuestros gustos y condiciones para de esta manera pasarlo siempre bien, nada mas lejos de la realidad.
La vida la veo yo como un sendero que hemos de descubrir y transitar, con punto de partida y de llegada, cada cual el suyo, no hay dos senderos iguales, ni vale caminar tras los pasos del que camina al lado como hace mucha gente que prefieren ser seguidores e imitadores a ser ellos mismos, todos sin excepción somos diferentes y tales diferencias propician cambios de rumbo y condiciones específicas que todo ello conduce hacia la dirección marcada por el destino o programa de vida exclusivo y particular a realizar.
No existe ningún sendero que todo sea llano o cuesta abajo, en todo sendero existen obstáculos y diferentes niveles de dificultad que en la superación y resolución está la instrucción y capacitación, porque todo sendero en sí supone un programa de instrucción, conocimiento, superación y crecimiento personal.
Yo nunca he visto que concedan méritos por disfrutar de comodidades, por ser servido, por usar a otras personas para que hagan lo que a nosotros nos corresponde hacer, y ya mucho menos por incordiar, maltratar, vejar, etc.
Todo mérito es la consecuencia de hacer frente a un desafío sin miedo al error o al fracaso, con total disposición para vencer la dificultad que implique, repito, no conceden méritos ni en este mundo o cualquier otro por no hacer nada, o por disfrutar de privilegios.
Todos sin excepción queremos pertenecer al colectivo de personas meritorias, personas bien valoradas y admiradas, pero claro, sin tener que pasar por dificultades o situaciones productoras de conflicto, enfermedades, dolor etc. queremos una merluza que sea grande y que pese poco, queremos los méritos que corresponden a la superación de los obstáculos y desafíos pero sin pasar por ellos, algunos de nosotros los humanos somos así, ¡Que se le va a hacer!.
Toda persona que superó grandes niveles de dificultad, que hizo frente a grandes desafíos, que vivió en la salud, la enfermedad, en la alegría, en la tristeza, en el amor y el desamor, etc. es sin duda una persona de grandes valores y capacidades, porque las dificultades y contrariedades de la vida, son la fragua donde se forjan las virtudes y permite conocer y disfrutar del amor, naturalmente todo ello sin entregarse a padecimientos inútiles.
Por eso le encuentro sentido ese refrán que dice “no hay mal que por bien no venga”. Un saludo.
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