miércoles, 25 de octubre de 2023

LOS CELOS Y SUS DERIVADOS (Por José Miranda)

 

Hola queridas gentes, hoy le vamos a dar un repaso a la cuestión de los “celos”, que resulta ser algo tan generalizado en nuestra sociedad que apenas se le da importancia, y hasta hay quien le atribuye alguna acción benéfica, y sin lugar a dudas que es siempre motivo de sufrimiento, y en algunos casos en que este sentimiento coge un gran volumen, y escapa al control de su poseedor, se convierte en enfermedad patológica de incalculables consecuencias, y todas ellas conducen a determinadas formas y niveles de dolor y sufrimiento.

En este caso no puedo hablar con conocimiento de causa, porque no recuerdo haberlos padecido, quizás en alguna ocasión aislada y concreta, y en niveles insignificantes, pero si he presenciado muchos casos, y he tenido información de muchos otros, y todos ellos productores de padecimientos y otros males de diversa índole que desambocan en el mar del dolor y el sufrimiento.
 
Los celos en cualquiera de sus formas y niveles, siempre, y de una forma u otra, arrastran a sus poseedores a variadas formas de maltrato psicológico y afectivo, puede que en un principio, y en casos de enamoramientos inconscientes, estados de fascinación, y el discreto, disimulado y a veces imperceptible sentimiento de sentirse dueño, poseedor o con derechos especiales sobre otras personas, y que lo disfrazamos sibilinamente con el alegato de que queremos o amamos en exceso, o de forma apasionada, puede que llegue a parecer que se ama mucho a alguien al que se quiere proteger o cuidar o algo parecido. 
 
Pero eso es apariencia, la verdadera razón de los celos son las envidias, los complejos, el miedo a perder algo de lo que dependemos, o nos otorga vivencias, ventajas o favores especiales y placenteras, y el sentimiento de superioridad y propiedad respecto a alguien que creemos y sentimos que nos pertenece, y tiene que vivir exclusivamente para nosotros, y si advertimos que se fija o interesa por otras personas, u otras personas por ella o el, el miedo a perderla y no poder recibir lo que diariamente nos aporta, nos obliga a reaccionar con todo tipo de restricciones, prohibiciones, en muchos casos con violencia, y en casos extremos puede llegar al asesinato, no es la primera vez que hemos escuchado en las noticias que a causa de un ataque de celos se ha cometido un delito o crimen.
 
El “virus infeccioso” de los celos, cuanto más nos invade, más crece nuestra insensibilidad y falta de valoración y amor por los demás, el celoso o celosa camina por la vida como un ciego por la montaña, lucha ferozmente por lo que le produce satisfacción, placer, seguridad, comodidad, y muchas otras cosas todas ellas orientadas a satisfacer sus patologías, porque su conducta demuestra que no se quiere ni a sí mismo, puesto que con sus formas de actuar consigue que le aborrezcan hasta sus propios seres queridos.
 
El peor de los errores es el creer que los celos son manifestaciones de cariño o amor, como ha ocurrido en muchas ocasiones, los celos son una forma de reaccionar ante la probabilidad de perder algo que consideramos de nuestra propiedad, o que nos pertenece por alguna supuesta razón o motivo, y que nos une sentimientos de dependencia.
 
Si eres celoso o celosa, seguro que no estarás de acuerdo con mis ideas, de todas formas te sugiero que reflexiones sobre lo expuesto, ¡recuerda! Es de humanos el errar, y de sabios el rectificar, ahora contesta a estas preguntas: ¿te gustaría que alguien te obligara a estar donde no te apetece estar, a estar con quien no quieres estar, a hacer lo que no deseas hacer, aunque lo hayas deseado y hecho en el pasado, a admitir y colaborar con lo que tu mente y corazón rechaza, a vivir sin libertad de elección, a entregarte a quien te produce miedo o rechazo? Pues todo esto y mucho más son las consecuencias a las que dan lugar los dichosos celos, convierten a las personas en auténticas bestias capaces de maltratar y vejar hasta sus propios seres queridos, y se justifican con el cuento de que es que las quieren demasiado,   ¡despertemos de una vez!   ¡No necesitamos que nos quieran tanto!   La mejor forma de demostrar que queremos es respetando la libertad de los demás, son seres libres, y no seres de nuestra propiedad y a nuestro servicio, y por hoy ya basta, mañana atacaremos desde otro frente, saludos.

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