Hola queridas gentes, hoy le
vamos a dar un repaso a la cuestión de los “celos”, que resulta ser algo tan
generalizado en nuestra sociedad que apenas se le da importancia, y hasta hay quien
le atribuye alguna acción benéfica, y sin lugar a dudas que es siempre motivo
de sufrimiento, y en algunos casos en que este sentimiento coge un gran volumen,
y escapa al control de su poseedor, se convierte en enfermedad patológica de
incalculables consecuencias, y todas ellas conducen a determinadas formas y
niveles de dolor y sufrimiento.
En
este caso
no puedo hablar con conocimiento de causa, porque no recuerdo haberlos
padecido, quizás en alguna ocasión aislada y concreta, y en niveles
insignificantes, pero si he presenciado muchos casos, y he tenido
información
de muchos otros, y todos ellos productores de padecimientos y otros
males de diversa índole que desambocan en el mar del dolor y el
sufrimiento.
Los celos en cualquiera de sus formas y niveles, siempre, y de una forma u otra, arrastran a sus poseedores a variadas formas de maltrato psicológico y afectivo, puede que en un principio, y en casos de enamoramientos inconscientes, estados de fascinación, y el discreto, disimulado y a veces imperceptible sentimiento de sentirse dueño, poseedor o con derechos especiales sobre otras personas, y que lo disfrazamos sibilinamente con el alegato de que queremos o amamos en exceso, o de forma apasionada, puede que llegue a parecer que se ama mucho a alguien al que se quiere proteger o cuidar o algo parecido.
Pero eso es apariencia, la
verdadera
razón de los celos son las envidias, los complejos, el miedo a perder
algo de
lo que dependemos, o nos otorga vivencias, ventajas o favores especiales
y
placenteras, y el sentimiento de superioridad y propiedad respecto a
alguien que
creemos y sentimos que nos pertenece, y tiene que vivir exclusivamente
para
nosotros, y si advertimos que se fija o interesa por otras personas, u
otras
personas por ella o el, el miedo a perderla y no poder recibir lo que
diariamente
nos aporta, nos obliga a reaccionar con todo tipo de restricciones,
prohibiciones, en muchos casos con violencia, y en casos extremos puede
llegar
al asesinato, no es la primera vez que hemos escuchado en las noticias
que a
causa de un ataque de celos se ha cometido un delito o crimen.
El “virus infeccioso” de los celos, cuanto más nos invade, más crece nuestra insensibilidad y falta de valoración y amor por los demás, el celoso o celosa camina por la vida como un ciego por la montaña, lucha ferozmente por lo que le produce satisfacción, placer, seguridad, comodidad, y muchas otras cosas todas ellas orientadas a satisfacer sus patologías, porque su conducta demuestra que no se quiere ni a sí mismo, puesto que con sus formas de actuar consigue que le aborrezcan hasta sus propios seres queridos.
El peor de
los errores es el creer que los celos son manifestaciones de cariño o amor,
como ha ocurrido en muchas ocasiones, los celos son una forma de reaccionar
ante la probabilidad de perder algo que consideramos de nuestra propiedad, o que
nos pertenece por alguna supuesta razón o motivo, y que nos une sentimientos de
dependencia.
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