Una
gran masa de incertidumbre colectiva ronda sobre nuestras cabezas,
alimentada sin tregua por los medios de comunicación que diariamente, y
desde hace décadas, nos sirven “sin conciencia” y con altas dosis de
frivolidad los más preocupantes sucesos del momento. Solo los peores y
justo en el momento del día en el que todos somos más vulnerables
energéticamente: la hora de comer y de cenar.
Este es un patrón al que nos hemos acostumbrado y encontramos natural.
Imágenes
y voces de muerte, enfermedad, abuso, corrupción, injusticia,
mediocridad, malicia, violencia, miedo, escasez… son escupidas ante
millones de personas y niños desprotegidos, que incapaces de gestionar
tanto horror y desprotección no les queda otra que insensibilizarse al
dolor ajeno para sobrevivir emocionalmente.
Esto
está sucediendo a nuestro alrededor, nadie se queda fuera, porque
aunque no conectes la TV ni leas la prensa, este es un ruido residual
que lo inunda todo, las casas, las calles, el metro…irritando y
resecando el corazón.
Tu
cuerpo, aunque vivas lejos o estés pensando en otras cosas, lo percibe;
tu mente lo presiente; y tu alma empieza a darte mensajes de que algo
no anda bien…
Las leyes naturales conciben la vida y la evolución desde la colaboración.
¡No te dejes atrapar!
Vuelve a tu centro, a lo simple.
Este es el mensaje: Regresa a lo esencial.
EJulián
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