En mi opinión, todo
lo que tenga que ver con la vida – la vida en general- es complicado por
lo desconocida que resulta ser, por la amplitud inabarcable que tiene,
porque no hay límites ni definiciones que la engloben, porque se escapa a
la comprensión en todos sus matices, porque es distinta según sea cada
punto de vista, y porque hay tantas vidas y tipos de vida como personas.
Hoy me he dado cuenta de una idea que se resume en unas pocas palabras
pero, en este momento, no soy capaz de llegar más allá de la frase
difusa, de la idea sin concretar.
La idea, más o menos, es que
hay dos cosas muy distintas en la vida: la parte que depende de uno
mismo y afecta directamente a uno mismo, lo que vendría a ser “mi vida”,
y la otra parte, que es “la vida”, la que discurre ajena a nosotros
afectándonos directamente o de refilón y en lo cual no podemos
intervenir.
Así que podemos prestar atención y hacer esfuerzos
para que “mi vida” esté más o menos controlada, pero es inevitable
también tener que afrontar “la vida”, sobre la cual no tenemos control y
puede desbarajustarnos todos nuestros planes y proyectos.
Ya he
avisado que soy incapaz de explicar lo que siento y cómo lo siento. No
colaboran conmigo las palabras y no seré capaz de transmitir esto que
está tan nítido dentro de mí.
“Mi vida” y yo somos indisolubles.
Yo soy el personaje central de “mi vida” y en este caso todo pasa a
través de mí, las 24 horas, y luego está “la vida”, al margen de mí pero
también enlazada a mí, que de vez en cuando me da un disgusto y de vez
en cuando una alegría, me aporta y me resta, no me tiene en cuenta, no
me pide opinión; me lo da todo hecho y me obliga a aceptarlo.
Esta falta de control de “la vida” me desconcierta. Se me escapa de las
manos. Cuando estoy dentro de mí o atento a mí, no me doy cuenta de su
existencia, pero de pronto salgo de “mi vida” y me la encuentro.
Sigo sin saber explicarlo, pero en mí ha dejado toda su fuerza el
sentimiento de que no existe “la vida” solamente, y que tampoco está
sola “mi vida”, sino que están entrelazadas. Y entender esto, algo tan
trivial, tan leve, tan poca cosa, a mí me aclara un dilema ya veterano
en mi pensamiento y aquieta una inquietud que me tenía muy
desconcertado. Contesta a muchas preguntas que ni siquiera he sido capaz
de formularme.
Por un lado quedo “yo” –el concepto que tengo de
lo que soy y de quien soy-, por otro lado queda “mi vida” –que es por
donde ese “yo” se mueve y se expresa-, y como nexo de unión entre todo
–lo que soy, donde estoy, lo que hago, mi presencia en el mundo…- está
“la vida”.
A partir de ahora no me confundiré con este asunto.
Pero estoy seguro de que da para mucho más y que a partir de esta
premisa que he conseguido clarificar seguirán llegando más ideas que me
lo concretarán aún más.
Te cuento todo lo anterior por si a ti te sirve para algo. Y si no te aporta, tampoco me extrañará…
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
No hay comentarios:
Publicar un comentario