Ustedes deben
comprender el silencio como la condición absoluta para la verdadera
palabra, las verdaderas revelaciones. En el silencio, sienten poco a
poco mensajes que les llegan, una voz que comienza a hablarles. Ella les
advierte, los dirige, los protege… Si no la escuchan, es porque hacen
demasiado ruido, no solo en el plano físico, sino también en sus
pensamientos y sus sentimientos. Para que esta voz les hable, deben
instalar el silencio en ustedes. A esta
voz se le llama a veces «la voz del silencio», es el mismo título de
algunos libros de la sabiduría oriental. Cuando el yogui logra calmar
todo en sí mismo e incluso detener su pensamiento – porque en su
movimiento, el pensamiento también hace ruido – escucha entonces esta
voz del silencio, que es la voz misma de Dios.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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